Area Investigacion, Denuncia, Internacional, Laboratorios, Opinion/Entrevistas
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CMAJ 2002 ; 167 (4) August 20 : 363-364
La medicina preventiva presenta los tres elementos de la arrogancia. El primero es que es agresivamente asertiva, persiguiendo a las personas sin síntomas y diciéndoles lo que tienen que hacer para permanecer sanos. En ocasiones, y apoyándose en el valor de la ley (vacunas, cinturones de seguridad), prohíbe y prescribe a los pacientes y al publico en general de cualquier edad y condición.
Segundo, la medicina preventiva es presuntuosa, confiada en que las intervenciones que adoptara, en promedio, harán mas bien que daño a aquellos que aceptan seguirlas. Finamente, la medicina preventiva es soberbia, arremetiendo contra los que cuestionan el valor de sus recomendaciones.
Aunque se puede hacer estas mismas acusaciones en contra de la medicina “curativa”, la que se da a los pacientes con síntomas que buscan atención medica, las dos disciplinas son absoluta y fundamentalmente diferentes en sus obligaciones y en las promesas implícitas que dan a los individuos cuyas vidas modifican. Cuando los pacientes me buscan para ayudarles con su enfermedad sintomática y establecida, yo solo les prometo hacer lo mejor y nunca les garantizo que mis intervenciones les harán sentirse mejor. Aunque muchas de mis intervenciones han sido validadas en ensayos clínicos aleatorizados1 , la necesidad de intervenir en enfermedades de desarrollo rápido o que hacen peligrar la vida me fuerzan a usar tratamientos solo justificados por la experiencia previa, el consejo de expertos, o en principios básicos de fisiología y farmacología.
Pero, con seguridad, la promesa fundamental que hacemos cuando solicitamos y exhortamos a los individuos a aceptar las intervenciones preventivas debe ser que, en promedio, ellos estarán mejor al adoptar estas medidas.2 . Como consecuencia la presunción que justifica la agresiva asertividad con la cual vamos tras los sanos ingenuos, debe estar basada en el mayor nivel de evidencia, hay que estar seguros que nuestra maniobra preventiva, de hecho, hace mas bien que daño. Sin evidencia proveniente de ensayos clínicos aleatorizados positivos ( y mejor aun revisiones sistemáticas de ensayos clínicos aleatorizados) no esta justificado solicitar a los sanos que acepten ninguna intervención sanitaria . Hay demasiados ejemplos de la desastrosa inadecuación de evidencias débiles como base de intervenciones individuales entre los sanos: oxigeno suplementario para sanos prematuros (que causa fibroplasia retrolental),niños sanos durmiendo boca abajo (causa muerte súbita), irradiación del timo en niños sanos, y la lista
continua.
A esta triste lista debemos añadir ahora los estrógenos más progesterona administradas a mujeres sanas bajo la presunción de que las protegerán de las enfermedades cardiovasculares. El ensayo clínico aleatorizado del Women’s Health Initiative, como se comunica en el número del 17 de julio de la revista JAMA,3 se detuvo cuando quedo claro que el riego de enfermedades cardiovasculares de las mujeres participantes aumento, en lugar de descender en el grupo de tratamiento activo. Este daño comenzó a desarrollarse tempranamente después de la aleatorización, y después de un seguimiento de 5,2 años de media el ensayo se detuvo por el daño que producía.
En términos humanos, las 8506 mujeres tratadas con estrógenos más progesterona tenían 40 eventos coronarios más, 40 ictus más, 80 episodios más de tromboembolismo venoso y 40 cáncer de mama invasivo más que las 8102 mujeres asignadas al placebo. Dada la frecuencia de prescripción de este tratamiento a las mujeres postmenopausicas en todo el mundo, cientos de miles de mujeres sanas han sido perjudicadas.
Como en otros desastres hay héroes y villanos en esta historia. En primer lugar entre los héroes están de forma compartida cada una de las 16.608 mujeres que dieron su consentimiento para colaborar en el ensayo clínico de la Women’s Health, especialmente las que participaron en el grupo de estrógenos más progesterona.
Después los investigadores, colaboradores clínicos y los miembros del comité de seguridad y monitorización de este ensayo clínico, seguidos muy de cerca por los revisores y miembros del US National Heart, Lung, and Blood Institute que se ocuparon de que un ensayo riguroso y financiado adecuadamente, fuera diseñado, ejecutado y detenido cuando la repuesta al estudio estuvo clara (El Canadian Institutes of HealthResearch, puede tomar nota).
¿Y los villanos? ¿ Quien es el culpable de la generalizada aplicación de esta y otras dañinas intervenciones “preventivas” que causan incapacidad y muertes prematuras? Sugiero que no gastemos el tiempo culpando a los fabricantes de medicamentos y artilugios “preventivos” , ellos persiguen el beneficio, no la salud, y cualquiera que busque en sus anuncios de televisión o de los periódicos, orientación sanitaria, casi indiscutiblemente merece cualquier daño que le suceda (según el New York Times4 la compañía fabricante del producto ha enviado ya 500 000 cartas tipo “Dear Doctor” resaltando los beneficios sintomáticos de su combinación hormonal). No sugiero tampoco, que debamos culpar a los pacientes “demandantes” que insisten en recibir intervenciones preventivas falsas o de eficacia desconocida, ellos lo están haciendo sencillamente para mejorar sus vidas, aunque sea sin “evidencia”.
Yo echo la culpa a los “expertos” médicos, a todos aquellos que, para sacar beneficios privados (por su afiliación a la industria ), para satisfacer una narcisista necesidad de reconocimiento publico o en un descaminado intento de hacer el bien, abogan por maniobras “preventivas” que nunca han sido validadas en ensayos clínicos aleatorizados rigurosos. No solo abusan de su posición, apoyando sin pruebas, maniobras “preventivas”, también ahogan la disidencia.
Otros, deberían saber mejor que promocionar maniobras preventivas sin evidencia de ensayos clínicos, es estar simplemente en la dirección equivocada. Cuando en 1997 una revisión sistemática de 23 ensayos de terapia hormonal en postmenopausicas concluyo que este tratamiento aumentaba sustancialmente el riesgo de enfermedad cardiovascular5 la ofensiva contra sus resultados incluía el anuncio publico de un prominente editorialista que decía: “Para empezar, Yo continuare diciéndoles a mis pacientes que la terapia hormonal sustitutiva es probable que ayude a prevenir la enfermedad coronaria”. 6
Los Expertos rehuyen de aprender de la historia, a no ser que la hagan ellos mismos y el precio de su arrogancia es pagada por inocentes. La medicina preventiva es demasiado importante como para dejarla en sus manos.7
Bibliografía
Ellis J, Mulligan I, Rowe J, Sackett DL. Inpatient general medicine is evidence based. Lancet 1995;346:407-10.
Sackett DL, Holland WW. Controversy in the detection of disease. Lancet 1975;2:357-9.
Writing Group for the Women’s Health Initiative Investigators. Risks and benefits of estrogen plus progestin in healthy postmenopausal women. Principal results from the Women’s Health Initiative randomized controlled trial. JAMA 2002;288(3):321-33.
Petersen M. Company sends letter to retain hormone sales. New York Times 2002 Jul 11. Sect A:21.
Hemminki E, McPherson K. Impact of postmenopausal hormone therapy on cardiovascular events and cancer: pooled data from clinical trials. BMJ 1997; 315:149-53.
Naylor CD. Meta-analysis and the meta-epidemiology of clinical research. BMJ 1997;315:617-9.
McPherson K. For and against: public health does not need to be led by doctors. For. BMJ 2001;322:1593-4.
Reconocimientos: Agradecimiento a Iain Chalmers, Brian Haynes, Klim McPherson, Andrew Oxman y William Silverman por sus comentarios del borrador inicial de este articulo.
Conflicto de intereses: Ninguno declarado.
El Dr. Sackett pertenece al Trout Research & Education Centre at Irish Lake, Markdale, Ont.
Versión en castellano del original:
Sacket D. The arrogance of Preventive Medicine CMAJ, 2002; 167 (4) August 20 :363-364
en http://www.cmaj.ca/cgi/content/full/167/4/363
http://www.infodoctor.org/rafabravo/Sacket363.html
Rafael Bravo Toledo
Publicado en: http://www.infodoctor.org/rafabravo/Sacket363.html
Dr_RVillanueva @ May 9, 2008
Derechos Reproductivos, Espagna, Legales, Sentencias
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Agentes del instituto armado adujeron para citar a pacientes que la clínica de abortos tiró historiales a la basura - Animaron a las mujeres a denunciar al centro
No había en la basura o en la calle o a la vista de cualquiera ni un listado de mujeres con sus datos personales ni restos de fetos identificados. Una de las acusaciones de la Guardia Civil contra la clínica de abortos Isadora, en Madrid, se esfumó ayer. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha archivado la investigación sobre este caso asegurando que la información personal de estas mujeres se encontraba en bidones cerrados y opacos que iban a ser incinerados, y no en contenedores de la vía pública. A pesar de ello, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) llamaron por teléfono a estas mujeres, las interrogaron e incluso les preguntaron si querían emprender acciones legales contra la clínica “por la gestión de la documentación”.
Algunas de estas mujeres dijeron que sí y denunciaron a Isadora basándose en el relato de los hechos que hicieron los agentes del Seprona. En una de las actas de los agentes constan las razones de una de estas denuncias: el destino de los restos humanos, “que aparecieron en un cubo de basura con los datos de identificación de la denunciante”, según se indica. Nada de esto era cierto, según ha determinado ahora una resolución dictada el pasado lunes por la Agencia de Protección de Datos. La Guardia Civil declinó ayer hacer declaraciones sobre el caso, señalando que está bajo investigación judicial.
Muchas de estas mujeres ni siquiera habían abortado. Sus datos aparecían en la hoja de consulta de un doctor de un día determinado, que iba a ser incinerada. En la clínica también se hacen revisiones ginecológicas ordinarias. Una de las chicas interrogadas por los agentes, de 20 años, se enteró ayer por este diario de que las acusaciones contra la clínica por mala gestión de la documentación eran falsas. “Yo no denuncié, pero pensé que mis datos sí que habían aparecido en la calle. No sabía muy bien qué había pasado”.
Ella no había abortado, sino que suele ir a la consulta de este doctor, pero tuvo que dar explicaciones a sus padres tras la llamada de la Guardia Civil porque a ellos les pareció muy raro que la llamaran a declarar. “Tuve que explicarles que no había ido a abortar”, señala.
El caso empezó el 16 de febrero de 2007.
Los agentes del Seprona se personaron en la clínica Isadora. Allí encontraron varios contenedores que iban a ser recogidos por la empresa de gestión de residuos. Los inmovilizaron y acudieron al juez de guardia de Madrid pidiendo permiso para abrir los contenedores.
El juez no lo concedió, archivó el caso y conminó a los agentes a que se abstuvieran de “elucubrar sobre abortos ilegales”. Los agentes acudieron después a la Comunidad de Madrid, hablando de mala gestión de residuos. Con un técnico sanitario se llevaron los contenedores a un tanatorio de Alcobendas y los abrieron. Llamaron a una juez de Alcobendas, quien les remitió de nuevo a los juzgados de Madrid. Allí, otro juez, que no conocía lo que había sucedido hasta ese momento, abrió diligencias por posible existencia de abortos ilegales.
En los contenedores se encontraron restos de fetos. Los agentes del Seprona dijeron al juez que parecían “de suficiente entidad” y pidieron que se abriera una investigación judicial. Finalmente, el Instituto Anatómico Forense determinó que los fetos no tenían más de 22 semanas, plazo máximo para el que Isadora tiene licencia para practicar abortos. El juez sigue investigando. El procedimiento lleva más de un año abierto.
MÓNICA C. BELAZA - Madrid - 07/05/2008
Dr_RVillanueva @ May 7, 2008
Area Investigacion, Cuerpo Humano, Internacional, Nuevas Fronteras, Universidad
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“Brain Twister” aumenta hasta un 40% la capacidad para resolver problemas
Investigadores de la Universidad de Michigan han desarrollado un software, llamado “Brain Twister”, que es capaz de hacernos más inteligentes. En concreto, sus creadores sostienen que su desarrollo mejora nuestra “inteligencia fluida”, o sea, nuestra habilidad para razonar rápidamente y resolver problemas a los que no nos habíamos enfrentado con anterioridad. Esto demuestra que la “inteligencia fluida” no es inmutable, como se creía hasta ahora. En los test llevados a cabo, quienes participaron fueron capaces de mejorar en pruebas de cociente intelectual un 40% después de entrenar con “Brain Twister” durante 19 días a razón de 25 minutos por día. Por el momento, no está prevista su comercialización, ni se puede descargar de Internet. Por Raúl Morales.

Investigadores del cerebro de la Universidad de Michigan acaban de anunciar un método, basado en un nuevo software, para mejorar la habilidad general para resolver problemas, lo que los científicos llaman “inteligencia fluida”. La inteligencia fluida es la habilidad para razonar rápidamente y pensar en abstracto. Hasta ahora se pensaba que este tipo de inteligencia tiende a decaer según nos vamos haciendo mayores, y que estaba ligada a un componente genético, sin embargo, el uso de este software, según sus creadores, sugiere que 25 minutos de entrenamiento mental riguroso y diario puede ayudar a un adulto sano a mejorar sus capacidades mentales.
“Lo más importante de este trabajo es que podemos demostrar que es posible mejorar la inteligencia fluida”, comenta Martin Buschkuehl, que es el responsable de esta investigación, llevada a cabo en la Universidad de Michigan, en declaraciones recogidas por la revista Wired. “Se asumía que la inteligencia fluida era inmutable”
Para demostrar esto, Buschkuehl y su equipo han desarrollado un software al que han llamado “Brain Twister”. Éste es una adaptación compleja del llamado “n-back task”, un test bastante complicado de memoria visual.
En la versión más sencilla del “n-back task”, una secuencia de imágenes es presentada unos pocos segundos y se pide a los participantes que casen un dibujo con otro idéntico que se presentado previamente.
El desarrollo de Buschkuehl es más complejo, ya que los participantes oían, al mismo tiempo que aparecían los dibujos, una serie de letras, de tal manera que tenían que casar los sonidos a la vez que las imágenes. Esto hacía la tarea muy aleatoria.
La inteligencia fluida mide cómo la gente se adapta a nuevas situaciones y resuelve problemas a los que no se había enfrentado con anterioridad. La inteligencia fluida difiere de la “cristalizada”, que tiene en cuenta conocimientos y destrezas que habíamos adquirido, como vocabulario, gramática o matemáticas.

Una novedad
Es sabido que es posible mejorar el cociente intelectual haciendo muchos test que miden dicho cociente. Sin embargo, aprender a hacer estos test no significa que podamos mejorar nuestra inteligencia. En términos prácticos, la gente puede ser muy buena haciendo test, pero en la vida diaria eso no se traduce en tener un nuevo y brillante cerebro.
Es en este punto donde el software y la investigación de Buschkuehl, recogida en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), es totalmente novedosa.
En la prueba limitada de “Brain Twister”, él y su equipo fueron capaces de que 34 sujetos mejoraran las respuestas de un test de conciente intelectual después de entrenarles en tareas de memoria totalmente separadas (sonidos e imágenes). En este caso, y yendo en contra precisamente de la asunción de que la “memoria fluida” no cambia por mucho que se la entrene, los sujetos que practicaron con el software mejoraron sus resultados en un test de cociente intelectual llamado Bochumer Matrizen-Test.
Inicialmente, los sujetos que participaron en la investigación hacían una media de 10 preguntas correctas. Después de entrenarse con el software desarrollado por Buschkuehl y su equipo durante 19 días a razón de 25 minutos al día, su porcentaje subió a 14,7, es decir, una mejora de más del 40%.
Cuanto más entrenamiento, mejor
El equipo de investigación postula que el “n-back task”, sobre el que han basado su software, mejora la memoria de trabajo (estructuras y procesos usados para el almacenamiento temporal y la manipulación de la información en nuestro cerebro), así como la habilidad para controlar la atención del cerebro. En los test de inteligencia fluida se necesitan ambos tipos de pensamientos, y el entrenamiento lo que hace es, precisamente, mejorarlos.
Los investigadores de la Universidad de Michigan están ahora trabajando en estudiar los efectos a largo plazo del entrenamiento. Además, trabajan en ampliar la cantidad de entrenamiento de los usuarios que lo están experimentando. En el artículo aparecido en el PNAS, no encontraron un límite para esa mejora, sugiriendo que cuanto más entrenamiento con el software, más mejora de la “memoria fluida” se consigue.
“Cuanto más entrenamiento, más se mejora la “memoria fluida”, comenta Susanne Jäggi, que también ha participado en esta investigación, en un comunicado de la Universidad de Michigan.
www.tendencias21.net
Dr_RVillanueva @ May 4, 2008