Archive for mayo, 2008

¿Es delito el contagio del virus del sida?

Martes, mayo 27th, 2008

Un hombre es condenado a tres años de cárcel en Francia por contagiar a su pareja

En España existe jurisprudencia que defiende a las víctimas

“No estamos obligados a decirlo”. Ésa ha sido la defensa de un hombre francés que ha sido condenado a tres años de cárcel por transmitir el VIH a su novia. La pareja, según cuenta la web de Le Post, había convivido durante nueve meses en los que habían mantenido relaciones sexuales sin precaución pese a que él sabía que estaba infectado. La noticia ha despertado el debate en el país galo ¿es un delito la transmisión voluntaria del virus del sida?

 Campaña de prevención del VIH del Ministerio de Sanidad.

En España, la respuesta es sí. “En el ordenamiento jurídico español no existe una norma que obligue a informar sobre el estado de salud de la persona pero eso no significa que no haya instrumentos que protejan a las posibles víctimas”, explica Josefina Alventosa, presidenta de la Asociación Española de Juristas del SIDA – Jurisida, integrada en la coordinadora CESIDA. Durante años, el Código Penal contemplaba el delito de ‘transmisión maliciosa de enfermedades’ pero acabó desapareciendo porque era difícil determinar qué se considera malicioso.

Sin embargo, tanto el Código Penal como el Código Civil incluyen normas que pueden condenar a los responsables de este tipo de contagios y que en España ya han creado jurisprudencia. En 1996, un hombre portador de VIH fue condenado a un año y medio de prisión menor por no haber tomado precauciones en las relaciones sexuales con su novia pese a conocer que era portador del virus. Ella lo demandó por un delito de lesiones, alegando que había sufrido un daño físico y moral y los tribunales le dieron la razón. El hombre, además de hacer frente a la pena de cárcel, fue condenado entonces a pagar una indemnización de un millón y medio de pesetas, una multa que ascendería a ocho millones y medio si ella desarrollaba la enfermedad.

Responsable aunque no conozca su enfermedad

En el anterior caso se pudo demostrar que él era conocedor de la enfermedad y que suya era la responsabilidad del contagio pero ¿qué ocurre si la persona que transmite la enfermedad no sabe que está contagiada? ¿Debería considerarse un delito? La Justicia española sigue creyendo que sí.

En 2001, un hombre fue denunciado por su esposa por haberle contagiado el virus del sida. La pareja se separó durante un tiempo en el que el marido contrajo la enfermedad a través de prácticas homosexuales de riesgo. Después de un tiempo, la pareja retomó la relación y él le transmitió a ella la enfermedad sin saber que era portador del virus. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca lo encontró responsable por considerar que, aunque ignoraba que era seropositivo, no podía desconocer que las prácticas sexuales de riesgo y la no utilización de medidas de protección puede llevar a un contagio. El hombre fue condenado a pagar una multa de cinco millones de pesetas por daños a la persona.

España no tiene una jurisprudencia muy amplia en este tema pero, hasta el momento, las denuncias que se han presentado han servido para condenar a los responsables del contagio. Además de los dos casos citados anteriormente, sólo se conoce otro más: esta vez, una mujer condenada en 2004 a prisión y una multa de 100.000 euros. Pese al apoyo de los tribunales, las penas varían mucho dependiendo de la situación personal de las dos partes. El contagio no se considera delito si la víctima se ha expuesto a un peligro evidente como compartir una jeringuilla o tener relaciones sexuales esporádicas sin tomar protección alguna.

“En los casos de parejas estables no se puede considerar que las víctimas se hayan autoexpuesto a un peligro por no utilizar protección”, explica Josefina Alventosa. “Una persona no puede estar continuamente planteándose si su pareja está contagiada o no. Es una cuestión de confianza que prevalece por encima de otras cuestiones”.

Por MARI LUZ PEINADO (SOITU.ES) Actualizado 26-05-2008 18:32 CET

La arrogancia de la medicina preventiva por David L. Sackett

Viernes, mayo 9th, 2008

CMAJ 2002 ; 167 (4) August 20 : 363-364

La medicina preventiva presenta los tres elementos de la arrogancia. El primero es que es agresivamente asertiva, persiguiendo a las personas sin síntomas y diciéndoles lo que tienen que hacer para permanecer sanos. En ocasiones, y apoyándose en el valor de la ley  (vacunas, cinturones de seguridad), prohíbe y prescribe a los pacientes y al publico en general de cualquier edad y condición. 

Segundo, la medicina preventiva es presuntuosa, confiada en que las intervenciones que adoptara, en promedio, harán mas bien que daño a aquellos que aceptan seguirlas. Finamente, la medicina preventiva es soberbia, arremetiendo contra los que cuestionan el valor de sus recomendaciones.

Aunque se puede hacer estas mismas acusaciones en contra de la medicina “curativa”, la que se da a los pacientes con síntomas que buscan atención medica, las dos disciplinas son absoluta y fundamentalmente diferentes en sus obligaciones y en las promesas  implícitas que dan a los individuos cuyas vidas modifican. Cuando los pacientes me buscan para ayudarles con su enfermedad sintomática y establecida, yo solo les prometo hacer lo mejor y nunca les garantizo que mis intervenciones les harán sentirse mejor. Aunque muchas de mis intervenciones han sido validadas en ensayos clínicos aleatorizados1 , la necesidad de intervenir en enfermedades de desarrollo rápido o que hacen peligrar la vida me fuerzan a usar tratamientos solo justificados por la experiencia previa, el consejo de expertos, o en principios básicos de fisiología y farmacología.

Pero, con seguridad, la promesa fundamental que hacemos cuando solicitamos y exhortamos a los individuos a aceptar las intervenciones preventivas debe ser que, en promedio, ellos estarán mejor al adoptar estas medidas.2 .  Como consecuencia la presunción que justifica la agresiva asertividad con la cual vamos tras los sanos ingenuos, debe estar basada en el mayor nivel de evidencia, hay que estar seguros que nuestra maniobra preventiva, de hecho, hace mas bien que daño. Sin evidencia proveniente de ensayos clínicos aleatorizados positivos ( y mejor aun revisiones sistemáticas de ensayos clínicos aleatorizados) no esta justificado solicitar a los sanos que acepten ninguna intervención sanitaria . Hay demasiados ejemplos de la desastrosa inadecuación de evidencias débiles como base de intervenciones individuales entre los sanos: oxigeno suplementario para sanos prematuros (que causa fibroplasia retrolental),niños sanos durmiendo boca abajo (causa  muerte súbita), irradiación del timo en niños sanos, y la lista
continua.

A esta triste lista debemos añadir ahora los estrógenos más progesterona administradas a mujeres sanas bajo la presunción de que las protegerán de las enfermedades cardiovasculares. El ensayo clínico aleatorizado del Women’s Health Initiative, como se comunica en el número del 17 de julio de la revista JAMA,3 se detuvo cuando quedo claro que el riego de enfermedades cardiovasculares de las mujeres participantes aumento, en lugar de descender en el grupo de tratamiento activo. Este daño comenzó a desarrollarse tempranamente después de la aleatorización, y después de un seguimiento de 5,2 años de media el ensayo se detuvo por el daño que producía.

En términos humanos, las 8506 mujeres tratadas con estrógenos más progesterona tenían 40 eventos coronarios más, 40 ictus más, 80 episodios más de tromboembolismo venoso y 40 cáncer de mama invasivo más que las 8102 mujeres asignadas al placebo. Dada la frecuencia de prescripción de este tratamiento a las mujeres postmenopausicas en todo el mundo,  cientos de miles de mujeres sanas han sido perjudicadas.

Como en otros desastres hay héroes y villanos en esta historia. En primer lugar entre los héroes están de forma compartida cada una de las 16.608 mujeres que dieron su consentimiento para colaborar en el ensayo clínico de la Women’s Health, especialmente las que participaron en el grupo de estrógenos más progesterona.

Después los investigadores, colaboradores clínicos y los miembros del comité de seguridad y monitorización de este ensayo clínico, seguidos muy de cerca por los revisores y miembros del  US National Heart, Lung, and Blood Institute que se ocuparon de que un ensayo riguroso y financiado adecuadamente, fuera diseñado, ejecutado y detenido cuando la repuesta al estudio estuvo clara  (El Canadian Institutes of HealthResearch, puede tomar nota).

¿Y los villanos? ¿ Quien es el culpable de la generalizada aplicación de esta y otras dañinas intervenciones “preventivas” que causan incapacidad y muertes prematuras?  Sugiero que no gastemos el tiempo culpando a los fabricantes de medicamentos y artilugios “preventivos” , ellos persiguen el beneficio, no la salud, y cualquiera que busque en sus anuncios de televisión o de los periódicos, orientación sanitaria, casi indiscutiblemente merece cualquier daño que le suceda  (según el New York Times4 la compañía fabricante del producto ha enviado ya 500 000  cartas tipo “Dear Doctor” resaltando los beneficios sintomáticos de su combinación hormonal). No sugiero tampoco, que debamos culpar a los pacientes “demandantes” que insisten en recibir intervenciones preventivas falsas o de eficacia desconocida, ellos lo están haciendo sencillamente para mejorar sus vidas, aunque sea sin “evidencia”. 

Yo echo la culpa a los “expertos” médicos, a todos aquellos que, para sacar beneficios privados (por su afiliación a la industria ), para satisfacer una narcisista necesidad de reconocimiento publico o en un descaminado intento de hacer el bien, abogan  por maniobras “preventivas” que nunca han sido validadas en ensayos clínicos aleatorizados rigurosos. No solo abusan de su posición, apoyando sin pruebas, maniobras “preventivas”, también ahogan la disidencia.

Otros, deberían saber mejor que promocionar maniobras preventivas sin evidencia de ensayos clínicos, es estar simplemente en la dirección equivocada. Cuando en 1997  una revisión sistemática de 23 ensayos de terapia hormonal en postmenopausicas concluyo que este tratamiento aumentaba sustancialmente el riesgo de enfermedad cardiovascular5 la ofensiva contra sus resultados incluía el anuncio publico de un prominente editorialista que decía: “Para empezar, Yo continuare diciéndoles a mis pacientes que la terapia hormonal sustitutiva es probable que ayude a prevenir la enfermedad coronaria”. 6

Los Expertos rehuyen de aprender de la historia, a no ser que la hagan ellos mismos y el precio de su arrogancia es pagada por inocentes. La medicina preventiva es demasiado importante como para dejarla en sus manos.7

Bibliografía

Ellis J, Mulligan I, Rowe J, Sackett DL. Inpatient general medicine is evidence based. Lancet 1995;346:407-10.
Sackett DL, Holland WW. Controversy in the detection of disease. Lancet 1975;2:357-9.
Writing Group for the Women’s Health Initiative Investigators. Risks and benefits of estrogen plus progestin in healthy postmenopausal women. Principal results from the Women’s Health Initiative randomized controlled trial. JAMA 2002;288(3):321-33.

Petersen M. Company sends letter to retain hormone sales. New York Times 2002 Jul 11. Sect A:21.
Hemminki E, McPherson K. Impact of postmenopausal hormone therapy on cardiovascular events and cancer: pooled data from clinical trials. BMJ 1997; 315:149-53.
Naylor CD. Meta-analysis and the meta-epidemiology of clinical research. BMJ 1997;315:617-9.
McPherson K. For and against: public health does not need to be led by doctors. For. BMJ 2001;322:1593-4.

Reconocimientos: Agradecimiento a Iain Chalmers, Brian Haynes, Klim McPherson, Andrew Oxman y William Silverman por sus comentarios del borrador inicial de este articulo.
Conflicto de intereses: Ninguno declarado.
El Dr. Sackett pertenece al Trout Research & Education Centre at Irish Lake, Markdale, Ont.

Versión en castellano del original:
Sacket D. The arrogance of Preventive Medicine CMAJ, 2002; 167 (4) August 20 :363-364
en
http://www.cmaj.ca/cgi/content/full/167/4/363
http://www.infodoctor.org/rafabravo/Sacket363.html

Rafael Bravo Toledo
 
Publicado en:
http://www.infodoctor.org/rafabravo/Sacket363.html

Protección de Datos tumba una de las tesis de la Guardia Civil contra Isadora

Miércoles, mayo 7th, 2008

Agentes del instituto armado adujeron para citar a pacientes que la clínica de abortos tiró historiales a la basura – Animaron a las mujeres a denunciar al centro
 
No había en la basura o en la calle o a la vista de cualquiera ni un listado de mujeres con sus datos personales ni restos de fetos identificados. Una de las acusaciones de la Guardia Civil contra la clínica de abortos Isadora, en Madrid, se esfumó ayer. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) ha archivado la investigación sobre este caso asegurando que la información personal de estas mujeres se encontraba en bidones cerrados y opacos que iban a ser incinerados, y no en contenedores de la vía pública. A pesar de ello, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) llamaron por teléfono a estas mujeres, las interrogaron e incluso les preguntaron si querían emprender acciones legales contra la clínica “por la gestión de la documentación”.
 
Algunas de estas mujeres dijeron que sí y denunciaron a Isadora basándose en el relato de los hechos que hicieron los agentes del Seprona. En una de las actas de los agentes constan las razones de una de estas denuncias: el destino de los restos humanos, “que aparecieron en un cubo de basura con los datos de identificación de la denunciante”, según se indica. Nada de esto era cierto, según ha determinado ahora una resolución dictada el pasado lunes por la Agencia de Protección de Datos. La Guardia Civil declinó ayer hacer declaraciones sobre el caso, señalando que está bajo investigación judicial.
 
Muchas de estas mujeres ni siquiera habían abortado. Sus datos aparecían en la hoja de consulta de un doctor de un día determinado, que iba a ser incinerada. En la clínica también se hacen revisiones ginecológicas ordinarias. Una de las chicas interrogadas por los agentes, de 20 años, se enteró ayer por este diario de que las acusaciones contra la clínica por mala gestión de la documentación eran falsas. “Yo no denuncié, pero pensé que mis datos sí que habían aparecido en la calle. No sabía muy bien qué había pasado”.
 
 Ella no había abortado, sino que suele ir a la consulta de este doctor, pero tuvo que dar explicaciones a sus padres tras la llamada de la Guardia Civil porque a ellos les pareció muy raro que la llamaran a declarar. “Tuve que explicarles que no había ido a abortar”, señala.
El caso empezó el 16 de febrero de 2007.
 
Los agentes del Seprona se personaron en la clínica Isadora. Allí encontraron varios contenedores que iban a ser recogidos por la empresa de gestión de residuos. Los inmovilizaron y acudieron al juez de guardia de Madrid pidiendo permiso para abrir los contenedores.
 
El juez no lo concedió, archivó el caso y conminó a los agentes a que se abstuvieran de “elucubrar sobre abortos ilegales”. Los agentes acudieron después a la Comunidad de Madrid, hablando de mala gestión de residuos. Con un técnico sanitario se llevaron los contenedores a un tanatorio de Alcobendas y los abrieron. Llamaron a una juez de Alcobendas, quien les remitió de nuevo a los juzgados de Madrid. Allí, otro juez, que no conocía lo que había sucedido hasta ese momento, abrió diligencias por posible existencia de abortos ilegales.
 
En los contenedores se encontraron restos de fetos. Los agentes del Seprona dijeron al juez que parecían “de suficiente entidad” y pidieron que se abriera una investigación judicial. Finalmente, el Instituto Anatómico Forense determinó que los fetos no tenían más de 22 semanas, plazo máximo para el que Isadora tiene licencia para practicar abortos. El juez sigue investigando. El procedimiento lleva más de un año abierto.
 
MÓNICA C. BELAZA – Madrid – 07/05/2008
 

Desarrollan un software que mejora nuestra inteligencia fluida

Domingo, mayo 4th, 2008

“Brain Twister” aumenta hasta un 40% la capacidad para resolver problemas

Investigadores de la Universidad de Michigan han desarrollado un software, llamado “Brain Twister”, que es capaz de hacernos más inteligentes. En concreto, sus creadores sostienen que su desarrollo mejora nuestra “inteligencia fluida”, o sea, nuestra habilidad para razonar rápidamente y resolver problemas a los que no nos habíamos enfrentado con anterioridad. Esto demuestra que la “inteligencia fluida” no es inmutable, como se creía hasta ahora. En los test llevados a cabo, quienes participaron fueron capaces de mejorar en pruebas de cociente intelectual un 40% después de entrenar con “Brain Twister” durante 19 días a razón de 25 minutos por día. Por el momento, no está prevista su comercialización, ni se puede descargar de Internet. Por Raúl Morales.



Centre for Mental Health Research
Investigadores del cerebro de la Universidad de Michigan acaban de anunciar un método, basado en un nuevo software, para mejorar la habilidad general para resolver problemas, lo que los científicos llaman “inteligencia fluida”. La inteligencia fluida es la habilidad para razonar rápidamente y pensar en abstracto. Hasta ahora se pensaba que este tipo de inteligencia tiende a decaer según nos vamos haciendo mayores, y que estaba ligada a un componente genético, sin embargo, el uso de este software, según sus creadores, sugiere que 25 minutos de entrenamiento mental riguroso y diario puede ayudar a un adulto sano a mejorar sus capacidades mentales.

“Lo más importante de este trabajo es que podemos demostrar que es posible mejorar la inteligencia fluida”, comenta Martin Buschkuehl, que es el responsable de esta investigación, llevada a cabo en la Universidad de Michigan, en declaraciones recogidas por la revista Wired. “Se asumía que la inteligencia fluida era inmutable”

Para demostrar esto, Buschkuehl y su equipo han desarrollado un software al que han llamado “Brain Twister”. Éste es una adaptación compleja del llamado “n-back task”, un test bastante complicado de memoria visual.

En la versión más sencilla del “n-back task”, una secuencia de imágenes es presentada unos pocos segundos y se pide a los participantes que casen un dibujo con otro idéntico que se presentado previamente.

El desarrollo de Buschkuehl es más complejo, ya que los participantes oían, al mismo tiempo que aparecían los dibujos, una serie de letras, de tal manera que tenían que casar los sonidos a la vez que las imágenes. Esto hacía la tarea muy aleatoria.

La inteligencia fluida mide cómo la gente se adapta a nuevas situaciones y resuelve problemas a los que no se había enfrentado con anterioridad. La inteligencia fluida difiere de la “cristalizada”, que tiene en cuenta conocimientos y destrezas que habíamos adquirido, como vocabulario, gramática o matemáticas.


Ejemplo de test
Una novedad

Es sabido que es posible mejorar el cociente intelectual haciendo muchos test que miden dicho cociente. Sin embargo, aprender a hacer estos test no significa que podamos mejorar nuestra inteligencia. En términos prácticos, la gente puede ser muy buena haciendo test, pero en la vida diaria eso no se traduce en tener un nuevo y brillante cerebro.

Es en este punto donde el software y la investigación de Buschkuehl, recogida en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), es totalmente novedosa.

En la prueba limitada de “Brain Twister”, él y su equipo fueron capaces de que 34 sujetos mejoraran las respuestas de un test de conciente intelectual después de entrenarles en tareas de memoria totalmente separadas (sonidos e imágenes). En este caso, y yendo en contra precisamente de la asunción de que la “memoria fluida” no cambia por mucho que se la entrene, los sujetos que practicaron con el software mejoraron sus resultados en un test de cociente intelectual llamado Bochumer Matrizen-Test.

Inicialmente, los sujetos que participaron en la investigación hacían una media de 10 preguntas correctas. Después de entrenarse con el software desarrollado por Buschkuehl y su equipo durante 19 días a razón de 25 minutos al día, su porcentaje subió a 14,7, es decir, una mejora de más del 40%.

Cuanto más entrenamiento, mejor

El equipo de investigación postula que el “n-back task”, sobre el que han basado su software, mejora la memoria de trabajo (estructuras y procesos usados para el almacenamiento temporal y la manipulación de la información en nuestro cerebro), así como la habilidad para controlar la atención del cerebro. En los test de inteligencia fluida se necesitan ambos tipos de pensamientos, y el entrenamiento lo que hace es, precisamente, mejorarlos.

Los investigadores de la Universidad de Michigan están ahora trabajando en estudiar los efectos a largo plazo del entrenamiento. Además, trabajan en ampliar la cantidad de entrenamiento de los usuarios que lo están experimentando. En el artículo aparecido en el PNAS, no encontraron un límite para esa mejora, sugiriendo que cuanto más entrenamiento con el software, más mejora de la “memoria fluida” se consigue.

“Cuanto más entrenamiento, más se mejora la “memoria fluida”, comenta Susanne Jäggi, que también ha participado en esta investigación, en un comunicado de la Universidad de Michigan.

www.tendencias21.net

La empresa Pascual mantiene la falda en sus uniformes. Cambian la cofia por el gorro, pero no la falda

Domingo, mayo 4th, 2008

La dirección de la empresa Pascual ha hecho público un comunicado en el que se informa de las nuevas decisiones sobre el vestuario de sus trabajadores. Tras el estudio, exigido por la Inspección de Trabajo, se ha decidido cambiar la cofia por el gorro sanitario. Sin embargo, no se hace mención a la falda en el escrito

El caso de las enfermeras de la clínica San Rafael se hizo famoso hace unos meses cuando una de las trabajadoras denunció que había perdido un plus de productividad por llevar pantalones en lugar de falda. Desde entonces se ha levantado la polémica en torno a la utilidad de las prendas utilizadas en el uniforme de la clínica. Tras una inspección de trabajo, los responsables han emitido un comunicado los cambios en la vestimenta. Pese a que la empresa omite pronunciarse sobre el uso de la falda, las trabajadoras que usaban pantalón volverán a cobrar el plus de productividad.

Cofia no
Las conclusiones del informe incluyen la eliminación de la cofia, ya que los responsables consideran que la cofia no es “la fórmula más eficaz de recoger el pelo de los profesionales”. Por ello, “la empresa debe cambiar esta prenda del vestuario por otra opción, como el gorro sanitario, que será obligatorio para todo el personal con pelo largo, con independencia de su género”.

Falda sí
Sin embargo, la empresa no se ha pronunciado sobre la obligatoriedad del uso de la falda, que le supuso una sanción de 6.251 euros desde la Inspección de Trabajo por un posible incumplimiento de la ley de Igualdad.

Desprotección
Adela Sastre, presidenta del comité de empresa se ha quejado de la decisión tomada por la empresa. “Habla de prevención pero no dice nada de que nos siguen obligando a llevar las piernas al aire. Habla de lo que no tiene que hablar”, indicó Sastre.

Uniforme privado
Otra medida peculiar entre las tomadas en la empresa es que los trabajadores no podrán salir con el uniforme a la calle. Los empleados deberán quitárselo antes de salir a la calle y guardarlo en los lugares que la clínica indique para volver a utilizarlo al día siguiente en el recinto médico.

Sanción
En este sentido, la clínica será estricta y multará a todo aquel trabajador que incumpla la norma. “Queda totalmente prohibida y sancionada la presencia en la calle del trabajador con su vestimenta de trabajo (…) o la realización de cualquier tipo de gestión de índole laboral o personal fuera del recinto de trabajo en uniforme”, advierten. Así, la empresa termina con el riesgo que suponía para las familias de las enfermeras y su salud, ya que hasta ahora, eran ellas quienes lavaban el uniforme en casa.

ELPLURAL/ANDALUCÍA

EEUU: aumentan las diferencias en la esperanza de vida

Sábado, mayo 3rd, 2008

La esperanza de vida no está aumentando de manera constante y uniforme en los EEUU. Una investigación muestra que entre 1983 y 1999, los índices de mortalidad para las mujeres aumentaron en varios condados pobres y, en general, las disparidades geográficas y raciales en la esperanza de vida empeoraron en todo el país. El estudio demuestra que la salud de una de cada cinco mujeres no ha mejorado y, para un subgrupo de ellas, la mortalidad ha empeorado.

Los subgrupos más pobres de la población (minorías, negros e hispanos), se enfrentan no sólo a mayores disparidades en las oportunidades de la vida que el resto de la población, sino que podrían en realidad vivir menos que en el pasado”, afirmaron LOS investigadores.

Sin embargo, entre 1960 y 2000, la esperanza de vida promedio en los EEUU había aumentado en más de siete años para los hombres y más de seis para las mujeres, llegando la esperanza de vida a su punto máximo en 2005, con casi 78 años.

Pero las disparidades se encuentran a nivel local, así mientras entre 1961 y 1983, las diferencias en los índices de mortalidad entre distintos condados disminuyeron (sobre todo debido a mejoras en la enfermedad cardiovascular), a partir del principio de los 80, las diferencias en los índices de mortalidad a nivel de condado comenzaron a aumentar al mismo tiempo que la esperanza de vida disminuía en varios condados, sobre todo entre las mujeres, mientras ha seguido mejorando en las áreas de niveles económicos más altos.

The Reversal of Fortunes: Trends in County Mortality and Cross-County Mortality Disparities in the United States

Majid Ezzati1,2*, Ari B. Friedman2, Sandeep C. Kulkarni2,3, Christopher J. L. Murray1,2,4

1 Harvard School of Public Health, Boston, Massachusetts, United States of America, 2 Initiative for Global Health, Harvard University, Cambridge, Massachusetts, United States of America, 3 University of California, San Francisco, California, United States of America, 4 Institute for Health Metrics and Evaluation, University of Washington, Seattle, Washington, United States of America

¿Qué ocurre en la mente de un pedófilo?

Viernes, mayo 2nd, 2008

La condición de víctima y experiencias nocivas en la adolescencia están en el origen de la patología

¿Qué ocurre en la mente de un individuo para que se excite tocando a un menor? Los expertos no han dado aún con una respuesta clara para explicar esta patología, la pedofilia. Apuntan hipótesis: experiencias nocivas en la adolescencia o el hecho de haber sufrido abusos en el pasado pueden conducir al adulto por la senda del delito. Los pedófilos sienten un impulso irrefrenable y saltan de la fantasía a la realidad. Y aunque Internet, con sus comunidades virtuales y foros, les ha dado alas, según los expertos, son pocos. La mayoría de abusos a críos se dan en casa. Lo que añade el incesto. Una fuerte depresión, el fracaso en las relaciones personales o la ingesta de alcohol pueden desinhibir a un individuo para que acabe abusando de su hija, nieta o sobrina. Con a, porque la mayoría de víctimas son niñas.

ums and Friends. Es decir, Chicles y Amigos. Es el nombre con el que José A. P. bautizó su tienda de golosinas, en el apacible paseo de Vilanova (Barcelona), que da al puerto. El local sigue abierto, pero José ya no despacha a nadie. Está en la cárcel por supuestos abusos a dos niñas. Las víctimas son hijas de dos empleadas rumanas que trabajaban para él en una panadería. El hombre, de 33 años, se ganó la confianza de las pequeñas. Con argucias, las llevaba a Gums and Friends mientras sus madres vendían pan. En el almacén, las obligaba a masturbarle.

Cometió los abusos de forma reiterada. Un patrón que se repite en casi todos los pederastas, concluyen los expertos. Su perversa estrategia le funcionó hasta que una de las niñas no quiso seguir con el juego y se lo contó a la madre, que acudió a la policía. No era la primera vez que detenían a José por ese motivo. Los pederastas, insisten los psicólogos, reinciden porque no pueden frenar sus impulsos.

José vivía con su pareja en un piso contiguo a la tienda. Pasaba por ser un hombre “cordial y simpático”. Su nombre ha sido borrado del buzón con tippex. Los vecinos se preguntan si hubiera podido actuar de otro modo. Lo más probable es que no. “Hay pedófilos que se contienen porque saben el daño que causan, o porque temen a la policía. Pero la mayoría acaban delinquiendo”, opina Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica en la Universidad del País Vasco, que recuerda que hay que distinguir entre pedofilia (un concepto clínico que indica atracción por los niños) y pederastia, que supone el delito de abusar de ellos. El primer paso de los pedófilos es consumir pornografía infantil. Más tarde contactan con sus posibles víctimas y “despliegan estrategias de seducción”, sigue el experto.

La adolescencia es clave en el nacimiento de esta psicopatología. “Si el joven se excita con estímulos atípicos, como imágenes infantiles, puede acabar asociando placer sexual con niños”, aclara Echeburúa. Esa hipótesis la corrobora Santiago Redondo, profesor de Psicología y Criminología de la Universidad de Barcelona: “El adolescente se inicia en el sexo pensando en niños. El problema es que reproduce esa experiencia en su imaginación”.

La creencia, exaltada por el cine y la televisión, de que la víctima se convierte en verdugo, es cierta. Al menos, en parte. “Los niños de los que han abusado sufren interferencias en su desarrollo emocional. Por eso pueden tener comportamientos anómalos”, indica Echeburúa. El responsable de tratamiento de la cárcel barcelonesa de Brians 2, Joan Carles Navarro, ha visitado a cientos de pederastas condenados y ha visto casos sorprendentes: “Un hombre admitió que abusaron de él a los 12 años; la misma edad que tenían sus víctimas. Entonces otro paciente se puso en pie y recordó, para su sorpresa, que también abusaron de él”.

Los expertos consideran que la transformación de víctima en verdugo era más frecuente en el pasado, cuando no existía tratamiento alguno y los menores llevaban el asunto en el más absoluto secreto. Además, alertan de que puede darse el efecto contrario: el adulto ejerce una sobrevigilancia sobre el menor para evitar que él también tenga que sufrir. En todo caso, destacan los psicólogos, parece que en la pedofilia no hay factores genéticos implicados, aunque admiten que quedan terrenos por descubrir.

¿Cómo se distingue a un pedófilo? Los psicólogos sí han dado aquí con respuestas firmes, de manual. El pedófilo se muestra simpático al lado del niño; disfruta de una capacidad de atracción que le permite ganarse su confianza sin necesidad, por lo general, de usar la fuerza. El caso de Mari Luz es, en ese sentido, excepcional. Con los adultos, el pedófilo se siente incómodo. Procura rodearse de niños a través del trabajo y el tiempo libre: sacerdotes, monitores de colonias o vendedores de caramelos, entre otros. Casi todos son hombres.

Algo funciona mal en la mente de los pedófilos. Justifican su conducta. Para convencerse de que actúan bien alteran, si les conviene, su pensamiento. “Sufren distorsiones cognitivas. Se dicen a sí mismos que a los niños les gusta que les toquen, que no hay nada de malo en ello, que es otra forma de cariño”, reflexiona Redondo. Se trata de una cómoda excusa y de un fraude, pues la relación “es asimétrica” y el niño “no está en condiciones de decidir qué quiere, aunque diga que sí”, añade Echeburúa.

Internet ha reforzado su engaño. “Gracias a la Red, el individuo contacta con un grupo y se siente ubicado. Es un factor de riesgo”, asegura Redondo. Los boy lovers -así se les llama en su refugio virtual- se prestan apoyo y comprensión desde el anonimato, lo que dificulta la acción policial. El fenómeno aún no ha sido abordado en toda su dimensión.

Según diversos estudios, más de un 20% de las niñas y un 10% de los niños han sido víctimas de abusos. Y no hay tantos pedófilos; de hecho, numéricamente son pocos. La razón es que la mayoría de abusos (más del 65%, según otros informes) se dan en casa y a manos de hombres que, en principio, prefieren a adultos para sus relaciones sexuales. Son los llamados “pedófilos circunstanciales” o “abusadores intrafamiliares”. Se trata de personas que se interesan por los menores a raíz de alguna carencia. Hay tantos orígenes como circunstancias personales. “Ruptura de pareja, insatisfacción, depresión, búsqueda de experiencias nuevas, disponibilidad de los niños, soledad”, resume Echeburúa. “Mezclan el afecto paterno-filial con el amor sexual. De alguna manera, los padres se enamoran de sus hijas”, concluye Navarro. Si la obsesión se lleva al extremo, puede conducir a casos como el del austriaco Josef Fritzl, que abusó reiteradamente de su hija Elisabeth y la mantuvo encerrada en un sótano 24 años. Su caso sólo lo explican los expertos por una patología mucho más acentuada cuyas consecuencias no son, por fortuna, habituales.

¿Dónde está la frontera entre el cariño hacia los hijos y el abuso? La marca el sentido común. Y una señal muy obvia: la excitación. “Un adulto sano distingue entre el afecto y un componente sexual, que se manifiesta de forma evidente”, señala Echeburúa. Al traspasar esa delgada línea, el adulto se desboca. A diferencia de los pedófilos desconocidos, prolongan los abusos indefinidamente, porque el niño está a su lado. El familiar -padre, tío, abuelo, hermano- seduce y amenaza según le convenga. Primero viene el cortejo: la niña como preferida de la casa. Sigue la complicidad: es un secreto entre los dos. Y el recurso previo a la violencia: si la niña se chiva, a su madre le pasará tal o cual cosa.

Superar el trauma es harto complicado. Más aún si el tormento se da en el hogar. Y no sólo porque los abusos son continuos, sino porque el niño se siente decepcionado y traicionado por los adultos. Para colmo, el episodio puede acabar con la estabilidad familiar. Las niñas se sienten culpables por no haberse dado cuenta de lo que ocurría. Una sensación que crece cuando el menor cuenta lo ocurrido. Los familiares, dicen los expertos, suelen hacer caso al menor. El asunto, sin embargo, compromete la estabilidad familiar. El niño se pregunta entonces si hubiera sido mejor estar callado. Renace así el sentimiento de culpa.

Eso, cuando el niño se da cuenta de lo que ocurre. Porque, si el daño se produce en una edad temprana (hasta los cinco años) puede percibirlo como algo “normal”; incluso como enamoramiento. ¿Por qué? “El abusador las manipula para crear un nexo de complicidad”, afirma Mariana González, psicóloga de la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente.

Si el abuso persiste, el menor despierta. La televisión o una charla con amigos pueden abrirle los ojos. O empieza a interesarse por compañeros de clase y rechaza el contacto con el abusador. Algunos menores deciden entonces hablar. “El familiar al que acude es clave. No puede ser un cómplice silencioso que no da la voz de alarma por miedo a lo que pasará”, insiste González. A otros les cuesta más verbalizar. Pero los síntomas aparecen igual: “Introversión, agresividad, demanda de atención, alergias, erupciones… No se trata de pensar que nuestro hijo es víctima de abuso, sino de contemplar esa opción”, sostiene González.

Los problemas afloran tarde o temprano. La mayoría de pacientes que acuden a la asociación son adultos. “Algunos, con 60 años, no lo han contado nunca. Viven el secreto como una losa. Cuando lo cuentan a la familia, mejoran”, dice la psicóloga. ¿Qué les hace buscar ayuda tiempo después? “Suele ser una patología sexual. Pero a veces no. Por ejemplo, una madre tiene un bebé y ha de llevarlo a que lo vea el abuelo, el hombre que había abusado de ella”.

Tratar a los pedófilos también resulta complejo. Sólo se les atiende cuando ya están en la cárcel. Un proyecto pionero en la cárcel de Brians demostró que los agresores sexuales bajo tratamiento tuvieron un nivel de reincidencia 14 puntos menor a los no tratados. Ahora el proyecto se llevará a una treintena de cárceles españolas. “Hay que trabajar mucho la empatía”, dice Navarro, que ha visto casos de todo tipo. “Un preso nos contó que había tenido tres relaciones con mujeres. En los tres casos, la mujer tenía una niña de la misma edad y él ni se había dado cuenta”. Redondo, por su parte, cree básico trabajar la prevención para “cortar por lo sano” si se detecta algún “incidente confuso” en la adolescencia.

El Pais    JESÚS GARCÍA 02/05/2008

Tratamientos sin aprobación de autoridades sanitarias. Estafas a pacientes

Jueves, mayo 1st, 2008

Polémico. El doctor Sergio Goldberg trabaja en el Hospital Güemes y sus tratamientos son cuestionados por la Justicia.

 

 

Procedimientos médicos cuestionados. Tratamientos sin aprobación de autoridades sanitarias. Estafas a pacientes. Hechos que “ponen en peligro la vida de personas” son las acusaciones que contienen varias causas judiciales que investigan el desempeño de profesionales del servicio de Neurocirugía del Hospital Güemes, de Haedo.

Las denuncias apuntan a Sergio Goldberg, un neurocirujano que realiza tratamientos que consisten en inyecciones de células extraídas de cordón umbilical, más conocidas como células madre. La práctica está expresamente prohibida por la autoridad de control –Incucai– y sus directivos desconocían las actividades de Goldberg.

Osvaldo Tocchini, el director del Hospital, niega que las aplicaciones se realicen en el Güemes. Sin embargo, ya inició sumarios administrativos a los profesionales involucrados, quienes continúan ocupando sus cargos. “No puedo hacer nada hasta que la Justicia se expida”, aseguró Tocchini.

MAXIMILIANO. A los 16 años, Maximiliano Nuridín sufrió un accidente de tránsito que lo dejó cuadripléjico. Goldberg le realizó aplicaciones de células madre en 1993 con la promesa de una recuperación. Nancy Coronelli de Steimberg, la mamá de Maximiliano, contó a este diario: “estábamos desesperados, por eso aceptamos este tratamiento, pero ese hijo de puta lo dejó postrado para siempre”. La mujer confirmó que el neurocirujano no trabajaba solo. “Los tratamientos –por los que llegamos a pagar 1.000 dólares por cada implante– los realizaba junto con otro médico del servicio, el doctor Arnaldo Rapp. En el Hospital ambos se hacían llamar ‘Dios’, porque decían que cabeza que ellos tocaban, se salvaba”, recordó. Hoy Maximiliano está en estado de coma vegetativo persistente.

MARTÍN. Otro ejemplo que ilustra el modus operandi del grupo de médicos investigado por la Justicia es el de Martín Milla. El joven de 24 años se encuentra, desde el 2005, en una silla de ruedas por una paraplejia. Está inmóvil desde el cuello hasta los pies. Martín recibió a este diario en su vivienda del barrio Pelufo, partido de La Matanza y contó su historia.

“El 4 de mayo de 2005 me quisieron robar la bicicleta y me pegaron un tiro por la espalda”, contó. Herido de bala, fue trasladado al Policlínico de San Justo donde, por falta de medios quirúrgicos, no pudieron operarlo y lo derivaron al Hospital Güemes, de Haedo.

Con pronóstico de riesgo de vida, fue operado el 5 de mayo de 2005 por el neurocirujano Fernando Merino y quedó internado 45 días. Los médicos le explicaron que “la bala se había incrustado en la columna, que había cortado su médula”. Le dijeron que, por esa razón, quedaría “postrado de por vida”. Una vez que fue dado de alta, Merino le ordenó a Milla realizarse una resonancia. Con el estudio en la mano, el médico le habló de un tratamiento con “células madre de cordón umbilical” que le permitiría volver a caminar y le presentó a Sergio Goldberg. “Lo único que me alentaba a seguir viviendo era caminar y Goldberg me dijo: ‘no te prometo que vas a correr y a jugar a la pelota, pero en seis meses vas a estar caminando’”, recordó Martín. Le explicó que tenía un “banco privado de células madre”, por lo que no iba a tener “problemas para conseguirlas”.

Según Martín –cuyo relato consta en la causa– Goldberg le informó que no podía cobrarle menos de $10.000, y que hacía una excepción por su humilde condición y porque se había “encariñado” con él. “Somos gente pobre. No teníamos esa plata y nos endeudamos. Mi papá vendió el auto. Hicimos rifas entre los amigos, la familia y la gente del barrio. Así juntamos 5.000 pesos, que era el monto que me pedía para empezar el tratamiento”.

El 26 de septiembre de 2005, el médico le aplicó a Martín en su casa las dos primeras inyecciones del supuesto tratamiento con células madre de cordón umbilical. “Vino con un maletín, sacó dos ampollas –una con un líquido y otra con un polvo- las abrió, las mezcló y me las inyectó”, dijo Martín. “Todas las demás aplicaciones me las hizo en los consultorios del Güemes”, afirmó en contradicción con lo que sostienen las autoridades del Hospital. A raíz de este caso, se iniciaron dos causas judiciales que involucran a Goldberg y al servicio de Neurocirugía.

Fernando Lirman, abogado de Martín, explicó a este diario que “le aplicaron un tratamiento falso, con resultados adversos a su salud, siendo lisa y llanamente estafado, tal cual se lo imputa en la causa penal que se le iniciara y actualmente tramita ante la UFI N° 8, de Morón”. El otro proceso es civil, está caratulado como “Milla Martín c/Goldberg Daniel Hugo sobre daños y perjuicios” y fue iniciado en febrero de este año en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil número 24.

El doctor Adalberto Davico trabajó en el servicio de Neurocirugía del Güemes por más de 20 años. Conoce bien el funcionamiento del área y a sus integrantes. “Desde mediados de los 80, Goldberg ofrece tratamientos de celuloterapia dentro del Hospital, con el consentimiento de varios colegas del servicio y del propio director”, afirmó Davico en diálogo con Crítica de la Argentina. “Y cobra suculentas sumas de dinero por suminisitrarlos”, agregó.

Cabe destacar que hoy los tratamientos con células madre se encuentran en fase de investigación y su aplicación en humanos sólo está habilitada para casos especiales y con protocolos de seguimiento muy estrictos. La denuncia pública de esas irregularidades y el hecho de atestiguar contra sus colegas en las causas judiciales iniciadas por demandas de los afectados, le provocó problemas a Davico.

“Fui discriminado y perseguido dentro del hospital. Tuve que responder ante falsas acusaciones, atentaron contra mi auto y hasta trataron de agredirme”, denunció. Cuando el tema llegó a la Justicia, la dirección del hospital se vio obligada iniciar sumarios administrativos para que el Ministerio de Salud se hiciera cargo de investigar las denuncias. El director del nosocomio, Osvaldo Tocchini, sólo se limitó a declarar a este diario que “a Davico tuvimos que trasladarlo a otro establecimiento porque manifestó problemas con su entorno laboral, por lo que hoy desempeña funciones en el hospital Paroissien de La Matanza”, desde noviembre de 2006. Al ser consultado sobre las presuntas actividades irregulares que realizaría el doctor Goldberg con la venta de células madre, Tocchini sostuvo que “mientras no lo haga adentro de este hospital, a mí no me compete en absoluto porque forma parte de su actividad privada”.

“Los procedimientos tienen el aval de especialistas internacionales”

Sergio Goldberg logró difusión masiva gracias a la revista Viva del 5 de julio de 1998. En su portada fue presentado como un médico ejemplar por haberle “salvado la vida” a Rodrigo, un pibe de Castelar víctima de un balazo en la cabeza durante un asalto ocurrido en un local de McDonalds. Crítica de la Argentina pudo entrevistarlo:

- ¿Cómo describiría los tratamientos?

- Son tratamientos neurobiológicos que consisten en implantar al paciente células de cordón umbilical y tejidos hidrolizados con vitaminas, minerales, aminoácidos y otros oligoelementos, por vía endovenosa, intramuscular o quirúrgica. Todo esto se complementa con técnicas de rehabilitación fisiátrica.

- ¿De dónde obtiene las células de cordón umbilical?

-Compro en bancos privados de células.

- ¿Qué tipo de pacientes atiende?

- Se trata de personas que han tenido daños neurológicos como traumas severo de cráneo, hemiplejias, lesiones medulares, ACV, entre otras afecciones.

- ¿Dónde realiza esos tratamientos?

- En consultorios particulares o en el domicilio de los pacientes, porque se trata de una actividad privada.

- ¿Niega haberle cobrado a pacientes que atendió en el hospital Guemes por estas prácticas?

- Rotundamente, jamás le cobré a un paciente que atendí dentro del hospital.

- Sin embargo, varios testigos afirman que lo iban a ver a usted a los consultorios externos del hospital para que le efectuara las aplicaciones.

- Nunca realicé aplicaciones en el hospital.

- ¿Cobra por estos servicios?

- Por supuesto, se trata de un tratamiento que tiene un costo. Depende del paciente, de la gravedad del caso, pero aproximadamente son 10.000 pesos por el tratamiento completo.

- Pacientes y colegas lo acusan de realizar prácticas prohibidas.

- No es así, forma parte de una campaña motorizada por gente que me tiene una profunda envidia. Los procedimientos tienen aval científico de los mejores especialistas internacionales y que los pacientes realmente experimentan mejorías increíbles, por lo que están agradecidos conmigo.

La Tercera