Archive for febrero, 2008

Viernes, febrero 29th, 2008

«La sedación terminal es un derecho ciudadano»

El doctor Montes, ayer, antes de su conferencia. / ROBERTO RUIZ 
BATALLA JURÍDICA

Luis Montes está inmerso en una batalla jurídica para restituir su buen nombre y ha anunciado acciones jurídicas contra altos cargos políticos y periodistas que le calumniaron. Ayer señaló en Santander que espera que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y su ex consejero de Sanidad, Manuel Lamela, «pasen por el banquillo»

«La sedación terminal es un derecho ciudadano»

28.02.08 – V. SANTIAGO

En enero, la Justicia determinó que no hubo mala práctica médica en el hospital Severo Ochoa de Leganés, a varios de cuyos profesionales se acusó hace tres años de practicar sedaciones ‘irregulares’ en enfermos terminales. Y ayer, el Foro Becedo de debate rindió homenaje al principal encausado. El doctor Luis Montes habló en la Escuela de Náutica de ‘Sedación en paciente terminal’ y, antes, declaró a los medios de comunicación que la muerte digna «es un derecho ciudadano» y animó a todas las familias que consideren que se lo niegan a denunciarlo.

-¿Cree que esta sociedad acepta, apoya y, sobre todo, está bien informada sobre qué es la sedación terminal?

-Informada en términos técnicos, no. Pero no lo necesita. Desde mi larga experiencia, cuando se atiende a un paciente y el pronóstico es infausto, y se sabe que el fallecimiento es cuestión de horas, la primera respuesta de los allegados es asumir el duro trago. El duelo, en el que el médico trata de acompañar. Y, lo segundo, es pedir que el moribundo no sufra. Esta petición es asumir la sedación y es universal. No he visto absolutamente a nadie que reclame que se deje morir con dolor a alguien querido.

-¿Y por qué no se toma a esta praxis como un tratamiento más?

-Bueno, en los útimos tiempos esto ha tenido mucho que ver con la brutal campaña mediática que emprendió la Consejería de Sanidad contra el Severo Ochoa, en la que incluso se llegó a decir que ésta no era una terapia convencional. Ante esa gran campaña de miedo, y con todas las mentiras que se contaron a sabiendas, se produjo un fuerte proceso de pérdida de confianza en la relación médico-paciente. Hay que tener en cuenta que hubo personas que contaron, en los medios de comunicación, que su padre había entrado por su propio pie en el hospital y que, al cabo de unas horas, esa persona estaba sedada. ¿Cómo se dejó decir esto ahora que las relaciones médico paciente son tan transversales, con continua información a las familias sobre lo que se está haciendo?. Tampoco puede ser que, en este país, a raíz de este problema algunas comunidades autónomas hayan desarollado protocolos al respecto y otras no. Hoy se muere con más dignidad en Andalucía -donde los médicos tienen una guía para los tratamientos sintomáticos- que en Madrid.

-Con la fuerte polémica creada en torno al caso Leganés se generó una contra campaña con el lema ‘yo también quiero que me atienda el doctor Montes’. ¿Esto le gratifica o ya no queda nada que le compense lo pasado?

-Por supuesto que es una forma de gratificación. Yo mantengo que la sedación terminal es un derecho ciudadano, perfectamente regulado en nuestra legislación. Lo único que falta es una normativa que lo dé a conocer En este país ya existe el derecho a morir con dignidad y, el que no lo reciba, lo puede denunciar. Porque la sedación terminal no está penada. Todo lo contrario, lo que está penado es omitirla. Aunque a lo mejor este momento electoral no es el mejor para abrir este debate.

Diario Montañes

Científicos británicos ponen en tela de juiciola eficacia del Prozac

Miércoles, febrero 27th, 2008

 

• Un estudio revela que los antidepresivos solo funcionan en los casos más graves

• El informe sugiere que el efecto de estos fármacos es similar al de un placebo

BEGOÑA ARCE

LONDRES

El Prozac y el Seroxat son dos de los fármacos más populares en el mundo, pero su eficacia está ahora en tela de juicio. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Hull (Reino Unido) sugiere que la nueva generación de antidepresivos no benefician a la mayoría de los pacientes que los consumen. Al parecer, este tipo de medicación, que controla los niveles de serotonina en el cerebro, solo ayudaría a quienes sufren los casos de depresión más graves.

Expertos del Reino Unido y Canadá han examinado casi medio centenar de pruebas clínicas, así como algunos datos inéditos que los laboratorios no habían hecho públicos hasta ahora y que finalmente tuvieron que desvelar forzosamente, al ser invocada la legislación británica sobre libertad de información. Ade-

más de los ya mencionados, los investigadores examinaron otros dos fármacos, Effexor y Serzone. Y la conclusión es “que parecen existir pocas razones para recetar antidepresivos excepto a los pacientes con depresiones más graves”, según se-

ñaló el profesor Irving Kirsch, que ha participado en el estudio.

El efecto de la medicación en quienes sufran depresiones más ligeras es prácticamente nulo y similar a la de un placebo. La investigación sugiere que el impacto de estos fármacos podría ser básicamente psico-

lógico, al hacer que se sientan mejor quienes los toma por el simple hecho de creer en ellos.

40 MILLONES DE CONSUMIDORES

Como era de esperar, los laboratorios han desestimado los resultados, aparecidos en la publicación Public Library of Science. Un portavoz de la multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline, fabricante del Serotax, adujo que el estudio “solo ha tenido en cuenta un pequeño segmento de todos los datos disponibles”. Eli Lilly, que comercializa el Prozac, medicamento que consumen 40 millones de personas en todo el mundo, añadió que “extensos experimentos científicos y médicos han demostrado la eficacia de los antidepresivos”.

Los intereses económicos en juego son enormes y Tim Kendall, director adjunto de la División de Investigación del Royal College of Psychiatrists, recordó que los laboratorios solo publican trabajos favorables para sus productos.

Numerosos expertos consideran que otro tipo de terapias psicológicas en las que el paciente habla, como la del comportamiento cognoscitivo, serían más productivas para atajar las depresiones. Otros defienden que la nueva generación de antidepresivos acarrean menos efectos secundarios, sin embargo algunos estudios vinculan estos fármacos con un aumento de los suicidios. Por ahora, la recomendación de los médicos es que todo el que este medicándose siga haciéndolo hasta hablar con su especialista.

El Periodico

Soria anuncia decreto para regular listas de espera

Domingo, febrero 24th, 2008

 

El ministro de Sanidad y Consumo y cabeza de lista del PSOE al Congreso por Alicante, Bernat Soria, ha anunciado hoy que si repite en el cargo tras las elecciones del 9 de marzo elaborará un decreto para regular los tiempos en las listas de espera del sistema sanitario público.
 
Soria ha hecho estas declaraciones en la localidad valenciana de Carlet, su pueblo natal, durante un mitin celebrado en un auditorio en el que también participó la vicepresidenta del Gobierno y cabeza de lista del PSOE al Congreso por Valencia, María Teresa Fernández de la Vega.

‘Si soy el responsable de la sanidad pública tras el 9 de marzo tengo el compromiso de elaborar un decreto para regular por ley y garantizar los tiempos máximos en las listas de espera. No puede ser que a una mujer le pase como en Madrid, que después de ser diagnosticada de cáncer de mama espere doscientos días para recibir quimioterapia’, ha afirmado.

‘Eso no es un asunto político, sino de corazón. Hay que decirlo bien claro, decirle a la señora Esperanza Aguirre que el cáncer de mama sigue creciendo si no se trata, y eso no se pude tolerar. Por eso nos comprometeremos a que el tiempo máximo sea de siete días, hay ciertas cosas que no pueden pasar’, ha añadido.

En opinión del ministro de Sanidad, el ‘sistema sanitario español es el mejor del mundo, pero es mejor en unos sitios que en otros’.

‘Estamos inyectando dinero en la Comunitat Valenciana diga lo que diga el Consell. Además de lo que le corresponde por ley, se han inyectado 200.000 millones de pesetas en la sanidad valenciana, y con esa cantidad se pueden hacer unos cuantos centros de salud, hospitales y contratar a algún médico. Todavía espero que me digan en qué se lo han gastado’, ha subrayado Soria.

En referencia a la población inmigrante ha desmentido que ‘sean ellos quienes obstruyen el sistema sanitario. Sufragan el 6,2 por ciento de los ingresos del Estado y originan un gasto del 4,6. No es sorpresa porque son más jóvenes que la población española, todavía tienen saldo positivo’, ha dicho.

‘Y todavía Arias Cañete se atreve a criticar el hecho de que una ecuatoriana pueda someterse a una mamografía en España. Cómo vamos a pedir a los inmigrantes que se integren en el sistema nacional de donaciones de órganos, el mejor del mundo, si se les dice que no tienen derecho a una mamografía’, se ha preguntado Soria.

Además, ha bromeado al afirmar que le gustaría ‘pasarle un vídeo de Barrio Sésamo a Mariano Rajoy para que repase los conceptos de más y menos’.

‘Si en 2004 había un 11,6 por ciento de paro y ahora estamos en el 8,5 por ciento significa que ahora estamos mejor, y lo mismo sucede con el fondo de reserva de la Seguridad Social, en el que había 14.000 millones de euros y ahora hay más de 50.000′, ha agregado.

‘No lo hicieron mal, hay que reconocer lo que hicieron bien, mantuvieron el déficit equilibrado, y de hecho es lo que queremos los españoles, que España vaya bien, pero hoy tenemos unas cifras mucho mejores, el superávit más grande que ha habido nunca, lo hemos hecho mejor’, ha insistido Soria.

También en referencia a la situación económica el ministro recordó que ‘cuando Rodrigo Rato se encargaba de las finanzas españolas y había un 4,2 por ciento de inflación era un buen dato, y parece no serlo cuando Pedro Solbes es el responsable y hay más dinero en la caja’, ha concluido.
Terra Actualidad – EFE

La Comunidad (Madrid) permite abortar a la menor embarazada de cinco meses

Sábado, febrero 23rd, 2008

 

El Instituto Madrileño del Menor y la Familia (IMMF) decidió ayer, finalmente, autorizar el aborto de una chica de 16 años que está bajo su tutela. La menor llevaba cuatro angustiosos meses esperando una respuesta y ya está embarazada de 20 semanas. Lo que podría haber sido un aborto sencillo con una gestación de apenas un mes se va a complicar ahora por las dilaciones en el procedimiento (podría ser necesario inducir al parto para provocar el aborto). La interrupción del embarazo se podrá practicar la próxima semana. Por otro lado, el Juzgado número 27 está instruyendo el expediente de otra de las menores a las que el IMMF no autoriza el aborto. Se ha llamado a declarar a la autora del informe psiquiátrico sobre el estado de la chica.

Ante el silencio de las autoridades, que no le daban ninguna respuesta, la chica se planteaba si acudir a la Fiscalía de Menores a pedir que se protegieran sus derechos. Al final, y un día después de que saliera a la luz que el Ejecutivo regional estaba bloqueando los abortos de algunas menores bajo su tutela, se ha otorgado el permiso.

La Asociación de Clínicas Acreditadas para la Interrupción Voluntaria del Embarazo (ACAI) acusó ayer al Gobierno regional de tener a sus jóvenes tuteladas “prisioneras de sus valores morales” por bloquear sus peticiones de aborto. Y alerta de que “conducir a la menor a un aborto tardío, innecesario, puede tener efectos muy negativos en su estabilidad emocional, su salud física y en su propia autoestima”. ACAI señala que esto demuestra la necesidad de reformar la ley del aborto para permitir, entre otras cosas, que las menores puedan decidir sobre su maternidad sin tutelas.

M. C. BELAZA – Madrid – 23/02/2008

El Pais

La Atención Primaria sigue masificada y no alcanza los 10 minutos por paciente

Sábado, febrero 23rd, 2008

El presidente de la Sociedad Española de Medicina General (SEMG), Benjamín Abarca, durante la rueda de prensa que ofreció hoy en Madrid para presentarLos médicos de Atención Primaria han denunciado hoy que no ha mejorado la ‘masificación’ del primer nivel asistencial, un año después de las movilizaciones con que exigieron poder dedicar al menos diez minutos a cada paciente.

La atención primaria sigue masificada y no alcanza 

La Organización Médico Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Medicina General (SEMG) presentaron sendos documentos que coinciden en líneas generales en que ‘no hay una apuesta decidida’ por la Atención Primaria y en que requiere ‘reformas estructurales’.

La Comisión Central de Deontología de la OMC ha emitido una declaración en la que asegura que sin disponer de tiempo no se puede prestar una atención sanitaria tal y como exige la ética profesional y la legislación, porque ‘se pone en riesgo la salud de los pacientes’.

Los médicos de familia se sienten afectados por su situación de ‘precariedad laboral’ y, de hecho, alegan que el 30 por ciento son víctimas del síndrome de desgaste profesional o ‘burn out’, mientras que duplican en patologías mentales a la población general.

Un facultativo del primer nivel asistencial dedica de cuatro a cinco horas a atender estrictamente al enfermo, ya que las otras dos o tres restantes de su jornada laboral las ocupa en trámites burocráticos.

Como promedio, es responsable de un cupo de 2.000 pacientes, que le visitan unas seis veces anualmente, lo que representaría 12.000 consultas anuales y 48 diarias, con un resultado de tan sólo cinco minutos de atención por cada enfermo.

El objetivo que se marcaron las autoridades sanitarias para el presente ejercicio era alcanzar las 1.500 tarjetas sanitarias por facultativo, lo que permitiría unas 7.500 consultas al año y 30 diarias, logrando al menos esos diez minutos imprescindibles.

La SEMG, que ha recopilado datos de todas las comunidades autónomas, considera que en el conjunto del país un porcentaje superior al 50 por ciento de los médicos atiende a más de 1.500 enfermos, alcanzando esta proporción hasta el 80 por ciento en los núcleos urbanos.

Incluso ha constatado casos de doctores con más de cien pacientes que no pueden ni dedicar dos minutos a cada uno de los que acude a la consulta.

Esta sociedad ha preguntado a los profesionales del sector sobre su situación, con el resultado de que más del 90 por ciento considera que la Atención Primaria ‘sigue igual o ha empeorado’.

Tampoco se han puesto en marcha medidas concretas de disminución de la burocracia ni nuevas fórmulas de gestión que ayuden a una mejora en el tiempo de consulta.

La receta multiprescripción, uno de los objetivos básicos de la ‘Estrategia para la Atención Primaria del Siglo XXI’ (AP21), por el ahorro de tiempo que supondría en las consultas, sigue siendo ‘anecdótica’, según la SEMG.

En su análisis ha constatado que poco más de la mitad de las autonomías cuenta con experiencias piloto, mientras que el resto ni siquiera se ha puesto manos a la obra.

La ‘equidad’ del sistema ha desaparecido en lo que se refiere al ámbito inversor y profesional, dadas las grandes divergencias existentes en materia presupuestaria o, por ejemplo, en el pago de las guardias de los médicos.

Sin embargo, se percibe, en líneas generales, que el aumento del presupuesto destinado a Atención Primaria dentro del sistema global no sólo ‘no es significativo de un año a otro’ sino que en algunas comunidades es incluso ‘inexistente’.

La SEMG recuerda que, pese a ser un compromiso de la Conferencia de Presidentes, no se ha establecido un sistema de información que facilite el acceso a los datos públicos -algunas comunidades no han ofrecido informaciones relevantes para el estudio-, lo que impide evaluar la situación y saber si se gasta con eficiencia.

Los médicos entienden que antes de las elecciones del próximo 9 de marzo los partidos deberían alcanzar ‘algún tipo de compromiso’, al menos el de ‘sentarse a pactar’, para ‘revisar globalmente’ un sistema que ‘pone en riesgo la salud de los pacientes’.
Terra Actualidad – EFE

La AI MÉDICOS PROGRESISTAS NO APOYA LA MANIFESTACIÓN EN MADRID PROMOVIDA POR SEMES Y ALGUNOS SINDICATOS POR ENTENDER DE QUE SE TRATA DE UN ACTO PROMOVIDO POR GRUPOS DE MÉDICOS Y SINDICALES AFINES AL PARTIDO POPULAR

Domingo, febrero 10th, 2008

 COMUNICADO DE PRENSA DE LA ASOCIACION INTERNACIONAL DE  MEDICOS PROGRESISTAS

NO A LA MANIPULACIÓN DEL SINDICATO CEMS

LA AI MÉDICOS PROGRESISTAS APOYA LA CREACIÓN DE LA ESPECIALIDAD DE MEDICINA DE URGENCIAS EN EL ESTADO ESPAÑOL

La AI MÉDICOS PROGRESISTAS NO APOYA LA MANIFESTACIÓN EN MADRID PROMOVIDA POR SEMES Y ALGUNOS SINDICATOS  POR ENTENDER DE QUE SE TRATA DE UN ACTO PROMOVIDO POR GRUPOS DE MÉDICOS Y SINDICALES AFINES AL PARTIDO POPULAR CON UNA FINALIDAD MARCADAMENTE ELECTORALISTA Y QUE NADA TIENE QUE VER CON LA REIVINDICACIÓN DE LA CREACIÓN DE LA ESPECIALIDAD DE MEDICINA DE URGENCIAS Y EMERGENCIAS.

La AI Médicos Progresistas en febrero del año 2007 distribuyo comunicado de prensa donde defendía la necesidad de creación de la especialidad de medicina de urgencias y emergencias a nivel del Estado Español en aras de una mayor calidad asistencial y su regularización vía MIR.

Posteriormente mantuvo contactos con la ex ministra de Sanidad Elena Salgado, con el Coordinador del grupo de Salud del PSOE Sr. Don  Alberto Fidalgo Francisco y otros cargos de ministerio de sanidad. Siempre se nos informó que era voluntad por parte del PSOE crear la especialidad de urgencias y emergencias con el mayor consenso político  y sindical posible y encajarla dentro de las directrices de reordenación de especialidades del “grupo de trabajo de Bolonia”  y era este condicionante lo que realmente estaba marcando el calendario de creación y aprobación de la especialidad y no así la voluntad política, que no era otra por parte del PSOE que la de crear la especialidad.

La AI Médicos progresistas hizo un seguimiento de este tema, sobre todo en los apartados de compromisos de calendario que el ministerio de sanidad iba comprometiéndose, hasta que con el actual ministro de sanidad Sr. Don Bernard Soria como responsable  máximo de su ministerio se presenta por fin el Borrador del Proyecto de la Especialidad de Urgencias   uno de los pasos necesarios y definitivos para su creación.

A pesar de que solo quedan puros trámites administrativos para la aprobación de la especialidad de Medicina de Urgencias y Emergencias el sindicato CEMS ha logrado “arrastrar” a SEMES y CCOO a una manifestación en Madrid “vacía de contenido” en cuanto a lo que debería ser la reivindicación de especialidad de urgencias y emergencias y si a un acto más de protesta electoral contra un ministerio de Sanidad de un partido político determinado llamado PSOE en vísperas electorales .

Es por lo que la AI Médicos Progresistas invita al sindicato CCOO a replantearse sus posicionamientos con respecto a la manifestación en Madrid a la vez que hace un llamamiento a tod@s los Profesionales de la Sanidad que trabajan en los servicios de urgencias tanto hospitalarios como pre hospitalarios a NO PARTICIPAR en los actos convocados el 16 de Febrero en Madrid por SEMES y algunos sindicatos por entender que son otros los intereses los que se defienden y se pretenden.

AI MÉDICOS PROGRESISTAS
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www.medicos-progresistas.org

“O vamos a París o nacerá un vegetal”

Domingo, febrero 3rd, 2008

Ella trabaja en una compañía aérea y él es gestor comercial 

Tras recorrer cinco centros médicos, una mujer abortará en Francia un feto inviable porque nadie en España se atreve a hacerlo aun con la ley de su parte

CARMEN MORÁN – Madrid – 03/02/2008

Los niños no vienen de París. Más bien al contrario, ahora la capital francesa se ha convertido en la última esperanza para los que necesitan que les interrumpan un embarazo tan deseado como abocado al fracaso. La pareja que ve usted en la foto vive esa situación. Saben que el reloj corre – “esto sigue creciendo”, dice ella con un hilo de voz llevando la mano a la tripa- pero las dudas les tienen paralizados. “¿Por qué me tengo yo que ir a Francia?, que no tengo ni idea de francés, y la familia aquí, y busca un traductor, y el viaje, el dinero. ¿A que nos acoja otro país, como si fuéramos prófugos?”, dice el hombre, R. B.

Pero las maletas ya están hechas. ¿Cuántas veces tienen que cruzar los españoles los Pirineos para buscar fuera lo que no encuentran dentro? Primero refugio y asilo; después, el cine prohibido, ahora, una intervención médica que hace apenas unos meses se practicaba en España con normalidad.

A. F., esta chica de 25 años, lleva con ella un feto de 27 semanas con holoprosencefalia lobar y sospecha de agenesia de cuerpo calloso. El nombre médico es tan horrible como la realidad que encierra, pero nadie se atreve a cortar con ello. “El niño puede morir al nacer o ser un vegetal. Y entonces, ¿quién se hace cargo de eso, la Iglesia lo va a atender?”, razona R. B.

Los facultativos del seguro privado de la embarazada detectaron el 19 diciembre en Madrid las malformaciones del feto, y con cara seria sugirieron que la cosa pintaba fatal. Después, el médico de cabecera les recomendó ir urgentemente a La Paz. Con 21 semanas de embarazo -a las 22 acaba el plazo para abortar en España por malformación fetal- las urgencias de este hospital les derivan al especialista, que los recibió el día 26. El plazo se acaba, pero el especialista les devuelve la esperanza: esos informes “son una barbaridad, eso no es para abortar ni mucho menos”, les dice. Y que se vayan al Ramón y Cajal, que es el hospital que les corresponde.

Pero el doctor estaba de vacaciones y no llegó hasta el 9 de enero para reconfirmar, fatalmente, las sospechas iniciales. Les mandó a un centro privado, el Montepríncipe, para hacer más pruebas, a toda prisa. Pero ya era tarde. Los últimos análisis han costado 600 euros, y no mejoran un ápice el diagnóstico. De vuelta en el Ramón y Cajal les reciben con condolencias. “Todos los médicos nos dicen que, como están las cosas, nadie se atreve a hacer un aborto, que no hay derecho, pero que ellos no pueden ni recomendarlo”. En la Seguridad Social ni lo harán ni lo derivarán a las clínicas privadas, que tampoco quieren verse implicadas en una persecución implacable.

Podrían abortar, porque el riesgo para la salud psíquica de la madre no tiene plazos en la ley, pero, al parecer, nadie se atreve a hacer algo legal.

Habrá que ir a París, dicen. “Buena idea”, responden los médicos. “Si no abortamos en París, puede nacer muerto, o ser un vegetal”, dice R. B. Otro neurólogo privado repite el diagnóstico y confirma que nadie interrumpirá ese embarazo en Madrid.

¿Por qué no probar en otro sitio? Desamparados, esta misma semana se refugiaron en casa de la familia, en Sevilla, y llamaron a las puertas del Servicio Andaluz de Salud. Las clínicas privadas de allí están dispuestas a practicar el aborto si los médicos públicos asumen, sin sombra de duda, todos los diagnósticos. Pero en la sanidad pública descubren que la mujer tiene su tarjeta sanitaria en Madrid y la última esperanza desaparece, tan frágil y fugaz como una pompa de jabón.

En una cafetería madrileña la mujer apenas habla. Mueve lentamente la cuchara del café. Él está “medio loco”, sin saber qué camino tomar. Cuenta el infructuoso viaje, de médico en médico… “Tengo que saber quién era aquel especialista de La Paz que nos dijo que todo estaba bien, me enteraré de su nombre…”.

Y ella, ¿qué tal se encuentra? “Bueno, mal, cada día que pasa es peor…”, se pierde la voz mientras enjuga las lágrimas con la primera servilleta de papel que le viene a la mano.

Sigue él: “Los políticos se olvidan de todo cuando ganan, esta vez no pienso votar, luego los que pagamos el pato somos los ciudadanos; el que tengo que ir a París soy yo, ni Esperanza, ni Mariano, ni el otro ni el de la moto, yo. Si la ley está mal hecha, que la cambien, y si hay delincuentes, que los metan en el talego, pero a los demás que nos traten como merecemos”.

Lo peor aún está por llegar. La pareja que usted ve en la foto lo sabe bien, porque es la segunda vez que tiene que pasar por el infierno de romper a medio camino un embarazo deseado, también por malformaciones. Entonces fue distinto, en España no se hablaba de aborto -salvo en los programas electorales, que nadie leía-, todavía no se había desatado la campaña de acoso politicorreligiosa. El año pasado, un solo médico les diagnosticó el terrible disgusto y anotó en la hoja una frase que ya no se pone: “Se recomienda interrupción voluntaria del embarazo”. Así se hizo. Y volvieron a intentarlo con la esperanza de que esta vez todo iría bien.
 

El Pais

Una muerte digna

Domingo, febrero 3rd, 2008

La familia Martínez Reverte 

Se sentó a su lado, le tomó la mano, le dijo unas palabras de despedida, la besó de nuevo. Luego inyectó en el suero las dosis del combinado que harían de su muerte un tránsito indoloro y dulce. Y se quedó a esperar.

JORGE M. REVERTE 03/02/2008

Al doctor Luis Montes y sus compañeros

Josefina Reverte era una mujer guapa, madre de seis hijos, cariñosa y de derechas, que tenía 75 años cuando, en la clínica de la Concepción de Madrid, le diagnosticaron un cáncer de mama tan avanzado que ya no tenía remedio. Se habían perdido seis preciosos meses para que aquello pudiera ser tratado con alguna posibilidad de éxito. Un médico de una mutua privada le había dicho que tenía una erisipela, y se afanó en curarle de esa afección que había identificado sin realizar una mamografía.

A Josefina no le dijeron que su pronóstico era fatal. Tan sólo le hablaron de la grave enfermedad y de que tenía que ser tratada con quimioterapia y radiología. Su hija Isabel, que la acompañaba, fue quien recibió la noticia en toda su crudeza. De aquel hospital, los hijos, que tenían amigos médicos que se lo recomendaron, la llevaron a la unidad del dolor de otro hospital madrileño, el Gregorio Marañón. El director del servicio fue más preciso, cuando estudió la historia clínica, para hacer su pronóstico: le quedaban tres meses de vida. Los hijos hicieron hincapié en que a Josefina la trataran de forma que sufriera lo menos posible. Y el médico se lo aseguró. La paciente recibiría un tratamiento ambulatorio que daría, en las posibilidades de la ciencia médica, una protección frente al dolor y una mínima calidad de vida.

Las semanas pasaron y la enfermedad fue avanzando de la manera exacta a como había sido previsto por el médico. No es preciso describir sus manifestaciones en forma de úlceras y otros espantos. Ni los estragos, perceptibles día a día, que el cáncer provoca en quien lo sufre. El tiempo galopó para todos.

Josefina siguió con disciplina el tratamiento paliativo que todos sus hijos suponían que ella pensaba que podía ser curativo. Llevaba la situación con un humor que parecía insensato, y su chiste favorito de aquella época era uno en el que una mujer acude al médico y le dice:

-Entonces, doctor, dice usted que Géminis.

-No señora, cáncer, cáncer.

Lo que provocaba una nerviosa hilaridad general entre sus vástagos, que seguían pensando que ella era ajena al poco tiempo que le quedaba. La última vez que contó el chiste coincidió con una situación insólita: todos sus hijos, los seis, acompañados por alguna nuera, habían coincidido en torno a su lecho, que era, esta vez sin ninguna literatura, de dolor. Aquella reunión multitudinaria la hacía tan feliz que quiso demostrar su buen humor con una extravagante petición:

-Quiero un gin-tonic.

Y la moribunda se calzó, con aire festivo y la ceremonia obligada que debe escoltar a un buen trago largo, su dosis, acompañada de todos sus directos descendientes, en un ambiente de risas francas y mimos desbordados. No le faltó algún comentario sobre la forma mejor de construir el cóctel y varios recuerdos sobre antiguas visitas a ese lugar de perdición que era el Chicote de la posguerra, adonde iba de cuando en cuando acompañada, eso sí, por su marido y otras parejas de amigos tan jóvenes y mundanos como ellos.

Al acabar la reunión, uno de los hijos, sin que nadie más que ella supiera el porqué de la elección, se tuvo que quedar para recibir una confidencia de Josefina que reventó en sus oídos como un bombazo: ella era consciente de que iba a morir pronto y no se sentía con fuerzas para acudir más veces al hospital a recibir sus periódicas dosis de morfina y engaño piadoso.

Pero a la revelación salvaje le seguía una cola de mucha mayor potencia. El hijo quedaba emplazado a cumplir una doble misión. La primera parte consistía en mantener el suministro de la medicación que garantizaba, hasta donde era posible, que el dolor fuera soportable. La segunda, mucho más dura, era la de responsabilizarse de que su madre tuviera una muerte digna y exenta de sufrimientos. Los demás hermanos no deberían ser consultados ni informados de la petición. Es sensato suponer que en el ánimo de Josefina estaba evitar debates sobre una decisión de la que era soberana. Y la dulzura con que estaba hecho el encargo no engañaba sobre su calidad de indiscutible. Llegada a un punto la evolución de la enfermedad, el hijo tenía que tomar la decisión de hacer que la muerte fuera más fácil y de que el desenlace se produjera en el momento preciso. Y no había más que hablar.

Parte de la misión era sencilla. Una íntima amiga del hijo, una curtida profesional de la anestesiología que trabajaba en otro hospital público de Madrid, se haría cargo del suministro y aplicación a domicilio de las drogas que paliaban el dolor. La otra parte cayó como un metro cúbico de plomo sobre el alma del recadero.

Ya no hubo más reuniones con gin-tonic. Josefina había sabido medir sus fuerzas a la perfección, había sido capaz de discernir cuándo podía tomarse la última copa con la que se saltaba a la torera las recomendaciones convencionales de los médicos, que, obligados por la solemnidad de su papel, son a veces capaces de prohibir a un desahuciado los excesos que podrían acortarle la vida a medio plazo. Ella había sido tan fuerte como para todo eso, y le ordenaba al hijo que lo fuera él para escoger el momento de su muerte. Las palabras clave que se grabaron en la cabeza del hijo, las que estaban recalcadas en el discurso de su madre, eran dignidad y sufrimiento. Mantener la primera y evitar el segundo.

A partir de aquel día del gin-tonic, la rutina en el domicilio familiar se fue haciendo más oscura y los chistes sobre el cáncer y los signos del zodiaco se fueron espaciando hasta desaparecer, porque Géminis había dejado de importar. Los gestos de cariño ya no se impostaban, para que una caricia jamás pareciera casual. Y cada una de esas caricias era como la última. La jovialidad se mantenía; la naturalidad al lavar a la enferma, al ayudarle a incorporarse, al leerle un artículo del periódico en voz alta, surgía sola, como surgen en muy poco tiempo las rutinas en los comportamientos de todos los seres humanos. Los nietos que acudían a visitarla, ignorantes por supuesto de la gravedad de la enfermedad, se abrazaban a ella intuyendo que aquellos abrazos no formaban parte de una cantidad infinita de abrazos. Ella sonreía entonces forzada para darles lo que le había sobrado siempre, alegría.

Pero la habitación estaba en penumbra muchas horas al día, porque la mujer necesitaba cada vez mayores dosis de medicación para poder soportar el dolor, la inmovilidad, la falta de fuerzas en las piernas, la escasez de aliento. Pasaba cada día unos minutos más que el anterior dormitando, dejándose llevar por la creciente potencia de la morfina y los demás venenos que la ayudaban a no sentir las terribles punzadas.

En realidad, estaba ya a la espera de que se cumpliera la atroz certeza que se había instalado en su ánimo. Y pedía, con insistencia, en sus momentos de lucidez, que le abrieran la ventana, que el cáncer olía. No podía soportar que ese olor se instalara en su entorno, que lo percibieran los que se acercaban a su almohada para darle un beso en la frente. Sus hijos pensaban que su madre olía igual de bien que siempre, y se creían que le daban el mismo beso de siempre, aunque, en casos así, un beso cambia su naturaleza y se torna temeroso, leve.

Un día, y de forma desprovista de importancia, añadió otra orden, esta vez sí a todos los hijos que andaban por allí haciendo como que lo que pasaba en aquel cuarto que estaba siempre ventilándose estaba dentro de la normalidad, que allí no había nadie muriéndose. Josefina dijo que quería que incinerasen su cuerpo, y dónde deberían ser esparcidas sus cenizas. Pero el aviso no contenía ninguna referencia temporal, podría haber sido un reclamo para veinte años más tarde. Todo iba quedando atado.

Las jornadas pasaban una tras otra con una insolente falta de solemnidad. Y su vida se iba apagando en una monotonía asistencial de enfermera contratada, porque le humillaba que sus hijos tuvieran que atender el deterioro de su cuerpo que se iba rompiendo, y de turnos de guardia para darle lo que necesitara a lo largo de las interminables noches de padecimientos en torno a un gotero que se nutría de sueros y fármacos cada vez más potentes.

Un viernes de invierno, en 1992, el hijo que estaba encargado de cumplir los terribles encargos de Josefina se despidió de ella porque iba a pasar el fin de semana fuera de Madrid. Y antes de irse, cuando la iba a besar para decirle que el domingo por la tarde volvería, Josefina le oprimió el brazo con la mano que apenas era capaz de sostener un vaso de agua. Y le miró de una manera que no dejaba lugar a la duda. Luego cayó otra vez presa del sueño morboso de la química.

Dos días después, la amiga anestesista acudió a la cita cargada de cariño y de algunos frascos. Exploró a Josefina, que respiraba con alguna urgencia, pero sin abrir los ojos, y coincidió con el lego en que el momento había llegado. Ya no contestaba a las preguntas, ya no besaba cuando era besada, ya sólo respiraba con una cierta agitación. Las instrucciones eran muy sencillas: si no había recuperación de la conciencia, era que el momento había llegado.

De madrugada, el hijo aprovechó un momento de soledad, se sentó a su lado y le tomó la mano. Le dijo unas palabras de despedida y la besó de nuevo. Luego inyectó en el suero las dosis del combinado que harían de su muerte un tránsito indoloro y dulce. Y se quedó a esperar. La respiración de Josefina se hizo paulatinamente más pausada, y su vida se extinguió sin que pudiera escucharse un estertor, porque no había agonía, sólo una expresión de serenidad. Cuando el pecho se quedó en calma, la muerte se convirtió en una de tantas muertes.

Los hijos de Josefina cumplieron sus deseos de ser aventada en un precioso rincón de la sierra de Madrid, y no volvieron a hablar del proceso de su muerte, plagado de sobreentendidos, porque no había nada que aclarar. Pero todos sabían que había pasado como ella quería que pasase.

Años después, muchos años después, las noticias de la prensa sobre la acción de las autoridades sanitarias madrileñas y la Iglesia española contra los médicos que habían aplicado métodos paliativos para aliviar el dolor y la pérdida de dignidad a muchos enfermos terminales y sus familias, hicieron coincidir a todos los hijos de Josefina en el recuerdo del final de su madre y en el carácter atroz e injusto de la persecución emprendida contra los médicos y, sobre todo, contra los enfermos del hospital Severo Ochoa de Leganés.

Uno estaba ilocalizable en Kenia. Los demás coincidieron en que sería duro, pero que sería bueno recordar su historia, la de Josefina, para que muchos ciudadanos meditaran sobre lo que significa una acción así. Decidieron romper el tácito pacto de silencio que una vez hicieron, y violar el carácter íntimo de su pequeña historia, para enviar a quien pudiera llegar una reclamación de piedad y de decencia.

Los hijos de Josefina se llaman Javier, José, Jorge, Cristina, Isabel y María José. La anestesióloga que les ayudó no puede tener nombre.

El Pais