Archive for the ‘Laboratorios’ Category

La arrogancia de la medicina preventiva por David L. Sackett

Viernes, mayo 9th, 2008

CMAJ 2002 ; 167 (4) August 20 : 363-364

La medicina preventiva presenta los tres elementos de la arrogancia. El primero es que es agresivamente asertiva, persiguiendo a las personas sin síntomas y diciéndoles lo que tienen que hacer para permanecer sanos. En ocasiones, y apoyándose en el valor de la ley  (vacunas, cinturones de seguridad), prohíbe y prescribe a los pacientes y al publico en general de cualquier edad y condición. 

Segundo, la medicina preventiva es presuntuosa, confiada en que las intervenciones que adoptara, en promedio, harán mas bien que daño a aquellos que aceptan seguirlas. Finamente, la medicina preventiva es soberbia, arremetiendo contra los que cuestionan el valor de sus recomendaciones.

Aunque se puede hacer estas mismas acusaciones en contra de la medicina “curativa”, la que se da a los pacientes con síntomas que buscan atención medica, las dos disciplinas son absoluta y fundamentalmente diferentes en sus obligaciones y en las promesas  implícitas que dan a los individuos cuyas vidas modifican. Cuando los pacientes me buscan para ayudarles con su enfermedad sintomática y establecida, yo solo les prometo hacer lo mejor y nunca les garantizo que mis intervenciones les harán sentirse mejor. Aunque muchas de mis intervenciones han sido validadas en ensayos clínicos aleatorizados1 , la necesidad de intervenir en enfermedades de desarrollo rápido o que hacen peligrar la vida me fuerzan a usar tratamientos solo justificados por la experiencia previa, el consejo de expertos, o en principios básicos de fisiología y farmacología.

Pero, con seguridad, la promesa fundamental que hacemos cuando solicitamos y exhortamos a los individuos a aceptar las intervenciones preventivas debe ser que, en promedio, ellos estarán mejor al adoptar estas medidas.2 .  Como consecuencia la presunción que justifica la agresiva asertividad con la cual vamos tras los sanos ingenuos, debe estar basada en el mayor nivel de evidencia, hay que estar seguros que nuestra maniobra preventiva, de hecho, hace mas bien que daño. Sin evidencia proveniente de ensayos clínicos aleatorizados positivos ( y mejor aun revisiones sistemáticas de ensayos clínicos aleatorizados) no esta justificado solicitar a los sanos que acepten ninguna intervención sanitaria . Hay demasiados ejemplos de la desastrosa inadecuación de evidencias débiles como base de intervenciones individuales entre los sanos: oxigeno suplementario para sanos prematuros (que causa fibroplasia retrolental),niños sanos durmiendo boca abajo (causa  muerte súbita), irradiación del timo en niños sanos, y la lista
continua.

A esta triste lista debemos añadir ahora los estrógenos más progesterona administradas a mujeres sanas bajo la presunción de que las protegerán de las enfermedades cardiovasculares. El ensayo clínico aleatorizado del Women’s Health Initiative, como se comunica en el número del 17 de julio de la revista JAMA,3 se detuvo cuando quedo claro que el riego de enfermedades cardiovasculares de las mujeres participantes aumento, en lugar de descender en el grupo de tratamiento activo. Este daño comenzó a desarrollarse tempranamente después de la aleatorización, y después de un seguimiento de 5,2 años de media el ensayo se detuvo por el daño que producía.

En términos humanos, las 8506 mujeres tratadas con estrógenos más progesterona tenían 40 eventos coronarios más, 40 ictus más, 80 episodios más de tromboembolismo venoso y 40 cáncer de mama invasivo más que las 8102 mujeres asignadas al placebo. Dada la frecuencia de prescripción de este tratamiento a las mujeres postmenopausicas en todo el mundo,  cientos de miles de mujeres sanas han sido perjudicadas.

Como en otros desastres hay héroes y villanos en esta historia. En primer lugar entre los héroes están de forma compartida cada una de las 16.608 mujeres que dieron su consentimiento para colaborar en el ensayo clínico de la Women’s Health, especialmente las que participaron en el grupo de estrógenos más progesterona.

Después los investigadores, colaboradores clínicos y los miembros del comité de seguridad y monitorización de este ensayo clínico, seguidos muy de cerca por los revisores y miembros del  US National Heart, Lung, and Blood Institute que se ocuparon de que un ensayo riguroso y financiado adecuadamente, fuera diseñado, ejecutado y detenido cuando la repuesta al estudio estuvo clara  (El Canadian Institutes of HealthResearch, puede tomar nota).

¿Y los villanos? ¿ Quien es el culpable de la generalizada aplicación de esta y otras dañinas intervenciones “preventivas” que causan incapacidad y muertes prematuras?  Sugiero que no gastemos el tiempo culpando a los fabricantes de medicamentos y artilugios “preventivos” , ellos persiguen el beneficio, no la salud, y cualquiera que busque en sus anuncios de televisión o de los periódicos, orientación sanitaria, casi indiscutiblemente merece cualquier daño que le suceda  (según el New York Times4 la compañía fabricante del producto ha enviado ya 500 000  cartas tipo “Dear Doctor” resaltando los beneficios sintomáticos de su combinación hormonal). No sugiero tampoco, que debamos culpar a los pacientes “demandantes” que insisten en recibir intervenciones preventivas falsas o de eficacia desconocida, ellos lo están haciendo sencillamente para mejorar sus vidas, aunque sea sin “evidencia”. 

Yo echo la culpa a los “expertos” médicos, a todos aquellos que, para sacar beneficios privados (por su afiliación a la industria ), para satisfacer una narcisista necesidad de reconocimiento publico o en un descaminado intento de hacer el bien, abogan  por maniobras “preventivas” que nunca han sido validadas en ensayos clínicos aleatorizados rigurosos. No solo abusan de su posición, apoyando sin pruebas, maniobras “preventivas”, también ahogan la disidencia.

Otros, deberían saber mejor que promocionar maniobras preventivas sin evidencia de ensayos clínicos, es estar simplemente en la dirección equivocada. Cuando en 1997  una revisión sistemática de 23 ensayos de terapia hormonal en postmenopausicas concluyo que este tratamiento aumentaba sustancialmente el riesgo de enfermedad cardiovascular5 la ofensiva contra sus resultados incluía el anuncio publico de un prominente editorialista que decía: “Para empezar, Yo continuare diciéndoles a mis pacientes que la terapia hormonal sustitutiva es probable que ayude a prevenir la enfermedad coronaria”. 6

Los Expertos rehuyen de aprender de la historia, a no ser que la hagan ellos mismos y el precio de su arrogancia es pagada por inocentes. La medicina preventiva es demasiado importante como para dejarla en sus manos.7

Bibliografía

Ellis J, Mulligan I, Rowe J, Sackett DL. Inpatient general medicine is evidence based. Lancet 1995;346:407-10.
Sackett DL, Holland WW. Controversy in the detection of disease. Lancet 1975;2:357-9.
Writing Group for the Women’s Health Initiative Investigators. Risks and benefits of estrogen plus progestin in healthy postmenopausal women. Principal results from the Women’s Health Initiative randomized controlled trial. JAMA 2002;288(3):321-33.

Petersen M. Company sends letter to retain hormone sales. New York Times 2002 Jul 11. Sect A:21.
Hemminki E, McPherson K. Impact of postmenopausal hormone therapy on cardiovascular events and cancer: pooled data from clinical trials. BMJ 1997; 315:149-53.
Naylor CD. Meta-analysis and the meta-epidemiology of clinical research. BMJ 1997;315:617-9.
McPherson K. For and against: public health does not need to be led by doctors. For. BMJ 2001;322:1593-4.

Reconocimientos: Agradecimiento a Iain Chalmers, Brian Haynes, Klim McPherson, Andrew Oxman y William Silverman por sus comentarios del borrador inicial de este articulo.
Conflicto de intereses: Ninguno declarado.
El Dr. Sackett pertenece al Trout Research & Education Centre at Irish Lake, Markdale, Ont.

Versión en castellano del original:
Sacket D. The arrogance of Preventive Medicine CMAJ, 2002; 167 (4) August 20 :363-364
en
http://www.cmaj.ca/cgi/content/full/167/4/363
http://www.infodoctor.org/rafabravo/Sacket363.html

Rafael Bravo Toledo
 
Publicado en:
http://www.infodoctor.org/rafabravo/Sacket363.html

Antioxidantes: “no sirven”

Miércoles, abril 16th, 2008

Mucha gente alrededor del mundo compra y consume suplementos antioxidantes en la creencia de que éstos prologarán sus perspectivas de vida.

Suplementos
Los suplementos antioxidantes no tuvieron ningún efecto en la mortalidad de la gente.

Sin embargo, una nueva investigación no encontró ninguna evidencia científica que apoye dicha idea.

Se piensa que los antioxidantes protegen a las células del impacto dañino de moléculas conocidas como radicales libres.

 

Estudios en el pasado llevados a cabo en animales sugerían que los suplementos antioxidantes podrían ser beneficios para prolongar la vida.

Pero otras investigaciones han encontrado que estos compuestos podrían tener efectos perjudiciales o no tener ningún efecto.

Fue por eso que los investigadores del Hospital Universitario de Copenhague, Dinamarca, analizaron estudios tanto publicados como no publicados sobre los efectos de los antioxidantes en la mortalidad de pacientes sanos y enfermos.

Entre los suplementos antioxidantes se incluyen la vitamina A, betacaroteno, vitamina C, vitamina E y selenio.

El estudio, publicado en The Cochrane Library, (Biblioteca Cochrane) analizó los resultados de 67 ensayos clínicos en los que participaron unas 250.000 personas.

 

Ningún efecto

 

En 21 pruebas participaron 165.000 personas sanas y en otras 46 pruebas participaron 68.000 pacientes con varias enfermedades, incluidos males gastrointestinales, cardiovasculares, neurológicos, oculares, dermatológicos, reumatoides y renales.

Los resultados mostraron que, en general, los suplementos no tienen ningún efecto en la reducción de la mortalidad.

Vitamina E
El estudio encontró un aumento de mortalidad entre quienes consumieron vitamina E.

En total, murieron 13% de los participantes que tomaron suplementos y 10,5% que tomaron placebos.

Y entre aquéllos que tomaron betacaroteno, vitamina A y vitamina E hubo un aumento importante de mortalidad.

Además no se encontraron diferencias entre los efectos de los suplementos en los pacientes sanos y los pacientes con diversas enfermedades.

 

Según Goran Bjelakovic, principal autor del estudio “no pudimos encontrar evidencia que apoye la teoría de que el consumo de suplementos de antioxidantes reduzca el riesgo de morir de forma más temprana”.

“De hecho -afirma el autor- la vitamina A, el betacaroteno y la vitamina E podrían aumentar la mortalidad”.

Y agrega que es necesario llevar a cabo más estudios para evaluar los efectos potenciales de la vitamina C y el selenio en la mortalidad de la gente.

Los autores concluyen que “es necesario que los suplementos antioxidantes sean considerados productos médicos y como tales sean sometidos a suficientes evaluaciones antes de ser comercializados”.

 

Según los expertos, mucha gente recurre a los suplementos con la idea de que son saludables o inocuos.

Pero tal como lo demuestra este estudio también podrían ser perjudiciales.

La mejor estrategia, afirman, es consumir una dieta equilibrada con un amplio componente de nutrientes y minerales naturales, como frutas y vegetales.

http://news.bbc.co.uk/

¿Funciona la homeopatía?

Viernes, abril 11th, 2008

Publicado en “El Correo”, 5 de septiembre de 2005

Luis Alfonso Gámez

¿FUNCIONA LA HOMEOPATÍA?

Valentín Romero se encontró hace unos días en una finca sevillana con diez gatitos recién nacidos de los que cinco sufrían una conjuntivitis infecciosa. “Les preparé un baño con una dilución 30CH y, al cabo de una semana, todos estaban bien. Y un gato no puede sufrir el efecto placebo”, dice el presidente de la Federación Española de Médicos Homeópatas (FEMH). Está convencido de que fue la homeopatía lo que curó a los animales, aunque no puede asegurar que no se tratara de una remisión espontánea y admite que en el preparado no había ni una molécula de principio activo.

“Cuanto más se diluyen las pruebas en favor de la homeopatía, mayor parece ser su popularidad”, advertía el 27 de agosto en su editorial ‘The Lancet’. La prestigiosa revista médica publicaba un trabajo según el cual la efectividad de esta práctica se basa únicamente en el efecto placebo y sentenciaba que ha llegado el momento de dejar de perder tiempo y dinero en más estudios para validarla: “Ahora, los médicos tienen que ser valientes y honestos con sus pacientes acerca de la ausencia de beneficios de la homeopatía, y consigo mismos acerca de los fallos de la medicina moderna a la hora de cubrir la necesidad del pacientes de atención personalizada”.

Dos siglos estancada

La homeopatía nació hace casi dos siglos. Propugna que una sustancia que provoca los mismos síntomas que una enfermedad puede curarla; que, cuanto más pequeña es la dosis, mayores son sus efectos; y que cada paciente precisa de un tratamiento propio. En el último siglo, la medicina ha incorporado multitud de nuevos métodos de diagnóstico y tratamiento; pero la homeopatía sigue como en el siglo XIX, sin recibir el visto bueno de la ciencia. El estudio publicado en ‘The Lancet’ constata, después de comparar 110 ensayos clínicos de preparados homeopáticos con otros 110 de medicamentos convencionales, que los primeros curan sólo por el efecto placebo, la fe del paciente en el producto y en quien se lo ha prescrito.

El efecto placebo es una variable con la que se cuenta antes de sacar al mercado cualquier fármaco. En los ensayos clínicos, se administra a una parte de los sujetos el nuevo medicamento y a otra, una sustancia inocua con la misma presentación. Ni el experimentador que la da ni el individuo que la recibe saben si lo que tienen entre manos es el fármaco o el placebo; es lo que se conoce como doble ciego y persigue que las expectativas de los participantes no contaminen los resultados. Por norma, un medicamento tiene que ser más efectivo que un placebo, algo que el equipo de Matthias Egger, de la Universidad de Berna, afirma en ‘The Lancet’ que no sucede con los productos homeopáticos.

“Hay mucho que decir”, apunta Juan Martín-Ballestero. El secretario de la FEMH, que agrupa a más de doscientos médicos que practican esta disciplina, sostiene que el error es de partida. “La homeopatía no tiene nada que ver con la medicina convencional y por eso los estudios clínicos son un fracaso”. Este médico saca a relucir el viejo dicho de que no hay enfermedades, sino enfermos, y justifica la aparecente contradicción de que se elaboren preparados en serie para una supuesta terapia individualizada. “No es que cada persona tenga un medicamento. Se trata de buscar el más próximo en su similitud. En el caso de cien pacientes con dolores de cabeza, puede haber quince tipos de medicamentos que cubran al 80%”.

Martín-Ballestero admite que resulta difícil de creer que una sustancia sea “energéticamente más potente” cuanto más diluida esté en agua, alcohol o lactosa, y que los fundamentos químicos de la homeopatía contradicen lo que él y sus compañeros estudiaron en la Universidad, ya que emplean disoluciones en las que no queda nada de sustancia curativa. “A partir de 12CH, no hay más que una energía difícil de comprobar”, coincide Romero. “No queda nada; pero es que el agua tiene memoria. Las moléculas desaparecen, pero el medicamento funciona”, mantiene el secretario de la FEMH.

“No puede haber ningún efecto farmacológico”, afirma Juan Carlos López Corbalán, médico y doctor en Farmacia para quien en esta práctica “sólo hay placebo. La forma más fácil de demostrar su inutilidad es el suicidio homeopático”. El año pasado, una veintena de científicos belgas lo promovió como protesta por que las aseguradoras del país incluyeran la homeopatía entre sus servicios médicos. Ingirieron en grupo una dosis infinitesimal -y, por tanto, muy potente, según los principios homeopáticos- de un cóctel de venenos: belladona, arsénico, veneno de serpiente… No les pasó nada.

Un agua muy humana

El biólogo marino Vicente Prieto cree que, “con la homeopatía, estamos hablando más de magia que de ciencia”. Este científico recuerda que el agua no surge de la nada, sino que tiene un ciclo en el que pasa por la atmósfera, se filtra por las rocas, entra en contacto con miles de sustancias… Los homeópatas sostienen que la memoria del agua se activa cuando la agitan después de cada una de las sucesivas diluciones, y él se pregunta: “¿Es que sólo recuerda los buenos elementos que hemos echado en ella en un momento determinado?”.

“Pensar que el agua tiene memoria y que, además, puede seleccionar aquello que más le conviene al enfermo resulta alucinante. Es concederle al agua memoria, bondad, conocimientos médicos e inteligencia. Si al agitar un vaso se activasen los compuestos con los que ese agua ha tenido contacto -incluidos venenos y productos radiactivos-, caeríamos fulminados tras beberlo”, sentencia Prieto. “Los homeópatas sólo venden agua”, dice el abogado Fernando L. Frías, presidente del Círculo Escéptico, asociación dedicada al análisis de las pseudociencias de la que Prieto también es miembro.

De ser real la memoria del agua, todos los controles de calidad carecerían de sentido, tanto en lo que se refiere a la potable como al agua de mar en la que se crían moluscos y peces. El líquido conservaría el recuerdo de las sustancias tóxicas empleadas en su potabilización y de todo tipo de microorganismos y metales pesados: “No importaría que en el momento del análisis no sobrepasara el límite de bacterias fecales; bastaría con que lo hubiera rebasado una vez en su historia”, alerta Prieto.

El físico Carlos Tellería ya llegó a las mismas conclusiones que ‘The Lancet’ en un informe sobre la homeopatía que preparó, junto a un colega y un médico, para la Generalitat catalana en 1996. Por eso no le ha sorprendido el duro editorial de la prestigiosa revista. “Por mucho que los resultados sean inmejorables, la tendencia a la hipertecnificación de la medicina no acaba de cubrir todas las necesidades del paciente. Cuando va al médico, la gente quiere que la curen, pero también que la escuchen, que atiendan sus necesidades emocionales. El homeópata puede dedicar una hora o más a cada paciente; eso no puede hacerse en la Seguridad Social. Si la homeopatía se integrara en la Sanidad pública, perdería su efectividad, ya que con consultas de minutos perdería el efecto placebo”.

López Corbalán coincide en que gran parte del éxito de la homeopatía radica en que sus practicantes “dedican mucho tiempo y mucho interés a cada enfermo. Hay un amplio grupo de personas que necesita información y mucho mimo, más que un producto complejo. Es lo que hacen los homeópatas”. Este médico llama la atención sobre el hecho de que la homeopatía suela centrarse en enfermedades “que no son graves, pero sí muy molestas. Yo les reto a que traten paradas cardiorrespiratorias, arritmias y procesos infecciosos”. No da mayor importancia al hecho de que los despachos de farmacia vendan productos cuya efectividad no está probada: “Las farmacias son establecimientos sanitarios y comerciales. Hay algunas que venden agua magnetizada, gemas, pulseras magnéticas…”.

“Un gran problema”

Valentín Romero calcula que “en España puede haber unos 1.500 licenciados en Medicina que practican la homeopatía; pero hay otras 10.000 ó 12.000 personas que no son médicos”. Son estimaciones, porque no hay ningún censo. La Organización Médica Colegial (OMC) quiere poner orden en las llamadas medicinas alternativas y, con ese objetivo, ha creado un comité que dirige Cosme Naveda, presidente del Colegio de Médicos de Vizcaya. “Vamos a intentar regular el sector. Partimos de la premisa de que, para hacer un diagnóstico y prescribir un tratamiento, hay que ser licenciado en Medicina”. El grupo de trabajo establecerá los mínimos de formación para ser considerado un experto en la terapia correspondiente y se enfrentará por último a lo que Naveda reconoce que será “un gran problema”.

“A pesar de la realidad social, de la popularidad de este tipo de prácticas, ¿qué pasa si no hay pruebas científicas de su efectividad? ¿Las proscribimos? Si no funcionan, no podremos defenderlas. De hecho, no están incluidas en la medicina pública porque no han demostrado ser efectivas”, admite el responsable del Área de Relaciones con las Terapias Médicas No Convencionales de la OMC, para quien el estudio ‘The Lancet’ ha sido “un bombazo, pero es bueno porque va a abrir una línea de trabajo dentro de la comisión”.

SIMILITUD, INFINITESIMAL Y PERSONALIZADA

El médico alemán Samuel Christian Friedrich Hahnemann (1755-1843) formuló los principios básicos de la homeopatía -de las palabras griegas ‘homós’ (igual) y ‘páthos’ (sufrimiento)- en 1810 en su tratado ‘Organnon der rationellen heilkunde’ (el arte de la medicina racional). La homeopatía se basa en la Ley de la Similitud -una sustancia sirve para curar una enfermedad si causa los mismos síntomas que la enfermedad- y la Ley de los Infinitesimales, según la cual, cuanto más pequeña es la dosis de la sustancia administrada, mayores son los efectos en el paciente. La tercera máxima homeopática es que no hay enfermedades, sino enfermos, por lo que todo tratamiento debe ser personal e intransferible, lo que no casa con la producción en serie de preparados y su venta en masa en farmacias.

La preparación de un producto homeopático empieza con 1 gota de principio activo que se disuelve en 99 gotas de agua, alcohol o lactosa (1CH). Luego, se toma 1 gota de esa primera dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente elegido (2CH); seguidamente, se toma 1 gota de esa segunda dilución y se mezcla con otras 99 del disolvente (3CH); y así, sucesivamente. Cada vez que se hace una dilución, se tiene que sacudir vigorosamente el preparado para hacerlo activo; es lo que se conoce como ‘dinamización’. Los homeópatas prescriben medicamentos de hasta 5.000CH, muy por encima de los 12CH en los que, según las leyes de la química, ya no hay ni una molécula de la sustancia original en el preparado. Entonces, ¿en que basarían su presunta efectividad los medicamentos homeopáticos? Según sus practicantes, en la memoria del agua, un misterioso fenómeno que confiere al líquido propiedades cuasimágicas.

LA MALA MEMORIA DEL AGUA

Sólo una persona ha ganado en el mundo dos premios Ig Nobel, galardones con los que se distinguen anualmente las investigaciones más insólitas y ridículas. En la segunda categoría, fue reconocido doblemente, en 1991 y 1998, el biólogo francés Jacques Benveniste, que murió el año pasado sin ver admitidos por la ciencia sus dos grandes hallazgos: que el agua tiene memoria y que esos recuerdos pueden transmitirse por la línea telefónica e Internet.

Benveniste anunció en ‘Nature’ en junio de 1988 que el agua es capaz de recordar la presencia de una sustancia disuelta en ella después de que no exista ni una molécula de esa sustancia. El biólogo aseguraba que su descubrimiento explicaba el funcionamiento de los preparados homeopáticos, en muchos de los cuales no hay ni rastro de principio activo. La dirección de la revista publicó el artículo sumida en la incredulidad. Después, un equipo de expertos -encabezado por John Maddox, el director de ‘Nature’- viajó hasta el laboratorio del científico, en el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm) francés, y detectó graves fallos metodológicos en las pruebas, que invalidaban los resultados y los hacían irrepetibles. Además, descubrieron que varios miembros del equipo estaban pagados por los Laboratorios Boiron, la multinacional francesa de la farmacopea homeopática. Desde 1988, muchos científicos han intentado replicar los experimentos de Benveniste sin éxito.

Fuera del Inserm, el biólogo continuó con sus investigaciones, cuyos resultados publicaba cada vez en revistas menos importantes, y creó la empresa Digital Biology Laboratory. La firma estaba llamada a liderar la nueva industria farmacéutica, basada en un principio complementario del de la memoria del agua y también descubierto por Benveniste: que los recuerdos del líquido puede transmitirse por teléfono. Ya las farmacias no tendrían que almacenar los medicamentos homeopáticos; bastaría con que agua con memoria de la sustancia deseada transmitiera por teléfono su información desde el laboratorio indicado. El artículo en el que explicaba al mundo tan impresionante hallazgo, publicado en el ‘Journal of Allergy and Clinical Immunology’ en 1997, le valió a Benveniste su segundo Ig Nobel.

Publicado originalmente en el diario ‘El Correo’.

Publicado además en:
‘La voz de Cádiz’
‘El Norte de Castilla’

Cataluña suministrará un derivado del cannabis a las mujeres que se tratan contra el cáncer

Jueves, abril 10th, 2008

Un estudio pionero a escala mundial del Departamento de Salud de la Generalitat ha demostrado su eficacia contra náuseas y vómitos

Las mujeres con cáncer de mama en tratamiento de quimioterapia que no respondan a los fármacos contra las náuseas y los vómitos tendrán acceso a un medicamento que contiene dos principios activos del cannabis, tras demostrar su eficacia en un estudio pionero a nivel mundial del Departamento de Salud de la Generalitat.

Marina Geli, consejera de Salud, ha anunciado que la prescripción se hará a través de la vía de uso compasivo, ya que el fármaco, que sólo está autorizado en Canadá contra el dolor neuropático en pacientes con esclerosis múltiple, no está registrado en España ni por la Agencia Europea del Medicamento, ni tiene solicitada esta indicación terapéutica. ESta aplicación, pues, será pionera en Europa.

También ha señalado que la Generalitat editará un boletín de información terapéutica para que los médicos, especialmente oncólogos y neurólogos, tengan información sobre el fármaco y lo tengan en cuenta como alternativa terapéutica, pero no como primera opción.

Según ha explicado Geli, el programa piloto del uso terapéutico del cannabis realizado a personas con dolencias crónicas, que no responden a otros tratamientos, como esclerosis múltiple o dolor neuropático, y a mujeres en tratamiento oncológico, ha demostrado que una tercera parte de ellas dejaban de tener náuseas, y que al 67% les disminuían la intensidad y su duración.

En el estudio han participado 207 pacientes de los cuales 32 tenían dolor neuropático por esclerosis múltiple, 54 padecían espasticidad por esclerosis múltiple, 47 sufrían dolor europático de diversa etiología, 41 estaban diagnosticadas con el síndrome de anorexia-caquexia por cáncer o sida y 33 eran mujeres con náuseas y vómitos secundarios al tratamiento de quimioterapia.

En colaboración con el Ministerio de Sanidad

El estudio, que ha costado 500.000 euros y que se ha hecho en colaboración con el Ministerio de Sanidad a través de la Agencia Española del Medicamento, es el primero de este tipo que promueve una administración pública respondiendo a la demanda social en favor del uso terapéutico del cannabis.

En el caso de enfermos con anorexia-caquexia asociada a sida o a cáncer, se ha visto que el 53% de los tratados pasaron de no tener hambre a tener muchísimo o mucho apetito, y en enfermos con esclerosis múltiple la percepción de dolor muy intenso o intolerable pasó con este tratamiento del 66% al 35%, y se incrementó del 11,40% al 27,70% el número de pacientes que no referían dolor o sólo un dolor ligero.

El coste del tratamiento para enfermos crónicos es de 300 euros anuales

El Sativex, como se llama este derivado estandarizado del cannabis, es un pulverizador y cada envase, que sirve para 50 pulverizaciones y una tanda de quimioterapia, cuesta 35 euros. En el caso de enfermos crónicos, el coste de este tratamiento sería de unos 300 euros anuales.

El producto, propiedad de GW Pharmaceuticals, lo comercializará en Europa laboratorios Almirall. España y Gran Bretaña ya han pedido su aprobación a la Agencia Europea del Medicamento.

Respecto al número de personas que se podrían beneficiar de esta nueva alternativa terapéutica, se ha señalado que además de mujeres en tratamiento de quimioterapia, su uso podría extenderse a otros pacientes oncológicos, y que hay que hacer más estudios para ver realmente el alcance de este derivado del cannabis en estos pacientes.

EL PAÍS.com / AGENCIAS – Barcelona – 09/04/2008

Marihuana con receta para vivir mejor

Sábado, marzo 29th, 2008

 

En España existen medio centenar de clubes de consumo controlado. Un ciclo normal de quimioterapia precisa cinco gramos (22,5 euros). Sativex, el fármaco con extracto de cannabis, se usa de forma restringida. Varios jueces han absuelto a quienes aliviaban el dolor con esta droga.

El uso médico se afianza, pero los enfermos tienen que recurrir a ‘camellos’ – Los críticos temen que esto aliente su consumo lúdico
JAVIER LAFUENTE 29/03/2008

El cannabis es la sustancia ilegal que más se consume en todo el mundo. Hay quien lo hace porque le ayuda a sobrellevar mejor una enfermedad. ¿Es esto argumento suficiente para afirmar que la marihuana es un fármaco más? ¿O hay que mantener sobre todo la prevención de que se trata de una droga ilegal y que, por tanto, su uso debe ser proscrito? En este caso, como ocurre en la actualidad, los enfermos no tienen más salida que recurrir al camello de turno.

Los dolores de Tatiana Enríquez, médica cubana de 39 años, eran insoportables. Su hematólogo le sugirió: “Fúmate un peta de maría”. Ella lo tomó a broma. Pero cuando, tras la segunda sesión de quimioterapia a la que se sometió vio que las náuseas no cesaban, el médico insistió. Durante las 10 sesiones restantes, Tatiana decidió consumir marihuana. “Era un momento de mi vida que había que pasar o moría, así que opté por sufrir lo menos posible”, cuenta ahora, cuatro años después, con el cáncer prácticamente superado.

Tatiana fue afortunada. El equipo médico que la trataba, en un hospital público de Madrid cuyo nombre prefiere obviar, le permitía fumar la marihuana en las instalaciones. “Si alguien te dice algo, que vengan a mí, que te he autorizado”, recuerda que le dijo.

El cannabis hay que analizarlo dentro del contexto sociológico en el que se mueve. Unos 162 millones de personas lo consumen en todo el mundo. Es la droga ilegal con más adeptos. Existe un núcleo de población, sobre todo gente joven, que no ve en el consumo de marihuana efectos perniciosos. Según la última Encuesta sobre Drogas y Alcohol del Ministerio de Sanidad, en España un 28,6% de la población ha consumido alguna vez cannabis, y un 8,7% lo hace todos los meses. En los últimos 10 años, además, se ha multiplicado por tres el número de personas que lo consumen a diario.

El Código Penal prohíbe la venta de cannabis, así como su posesión y consumo en lugares públicos. La venta de semillas está permitida desde hace años. La ley no distingue, sin embargo, entre uso terapéutico o lúdico. Aunque sí los tribunales. Dos precedentes fueron sonados: en 1999 un ciudadano austriaco con cáncer fue absuelto por un juzgado de lo penal de Barcelona del delito de tráfico de estupefacientes pese a su detención con dos kilos de hachís en el aeropuerto de Barcelona. El acusado argumentó que consumía la droga con fines terapéuticos.

Más recientemente, en 2006, un juez de Alicante absolvió a un psicoterapeuta que cultivó 258 plantas de marihuana, que pesaban 3,5 kilos, al considerar probado que el acusado “vio que le iban bien para las migrañas, por lo que hizo una investigación para estudiar las variedades”. Tampoco fue condenada la asociación de consumidores Pannagh, tres de cuyos miembros fueron detenidos en 2005 con 150 kilos brutos de marihuana. La Audiencia de Vizcaya entendió que la plantación cumplía con los requisitos para ser “uso compartido”.

Fuera de España, más de una decena de estados de EE UU han regulado el uso terapéutico de la marihuana. El último de ellos, California, aunque siempre se ha producido el mismo debate: si el consumo por enfermos no incitaba al resto.

El límite entre el uso lúdico y el medicinal es difuso. Joseba Pineda, profesor de Farmacología de la Universidad del País Vasco, opina: “Hay que desligar la utilización de la marihuana como fármaco de su uso recreativo; hay muchos enfermos que se podrían beneficiar de los principios de los cannabinoides si se separan ambos debates”.

Aunque hay constancia de que se empleaba para tratar el reúma y la gripe allá por el 2700 antes de Cristo, no es hasta el siglo XIX cuando el cannabis se convierte en uno de los preparados a los que la medicina recurre como anticonvulsivo, analgésico o antiemético. La aparición de fármacos sintéticos y la presión social y política por su carácter recreativo, consiguieron aislarlo desde principios del pasado siglo. Nada que no haya ocurrido antes. Cualquier sustancia que ahora es ilegal -heroína o éxtasis- se pensó en un primer momento como medicamento. El caso de los opiáceos, como la morfina, es el más parecido, según el profesor Pineda, a lo que está viviendo el mundo médico hoy día y asegura que, más tarde o más temprano, “todos, a distintas velocidades”, acabarán aceptando el uso medicinal de los cannabinoides.

Que algo se mueve en España ha quedado demostrado desde principios de este siglo. En 2001, la asociación catalana de ayuda a enfermas de cáncer de mama, Ágata, inició una campaña de sensibilización y presionó a las autoridades para que permitiesen el uso terapéutico del cannabis. Ese mismo año, el Parlamento catalán aprobó, de forma unánime, una resolución dirigida al Gobierno central en la que le instaba a “tomar las medidas administrativas necesarias para autorizar el uso medicinal del cannabis”. Cuatro años más tarde se iniciaron los primeros ensayos clínicos, coordinados por el Instituto Catalán de Farmacología.

Este plan piloto no ha sido un estudio de eficacia, sino de observación, enfocado a un grupo de 200 pacientes con esclerosis múltiple, delgadez producida por el VIH, o con náuseas y vómitos como consecuencia de la quimioterapia, entre otros síntomas. “Son personas que habían recurrido a casi todos los tratamientos posibles y ninguno de ellos había surgido efecto”, explica Marta Durán, jefe de Farmacología del hospital Vall d’Hebron, uno de los centros que participan en el proyecto.

A falta de las conclusiones, que se conocerán en breve, se sabe que el 65% de los enfermos reconoce haber experimentado algún beneficio, un 10% no ha sentido mejoría alguna, y un 25% tuvo que abandonar el tratamiento. “Se ha abierto la puerta a pacientes que no tenían esperanza”, explica Marta Durán, siempre cauta en su razonamiento: “Los resultados no son espectaculares, pero no hay duda de que pueden ayudar. Hay que ver el perfil, la dolencia, el tipo de paciente, pero si ayuda, vale la pena”.

En este plan piloto, el medicamento utilizado ha sido Sativex, el único extracto del cannabis que se comercializa como fármaco. Desarrollado por GW Pharmaceutical, se ha importado de Canadá, donde está aprobado para el alivio de dolor neuropático con esclerosis múltiple. En España sólo se puede recurrir a él si el paciente está incluido en un programa de medicación extranjera o de uso compasivo.

Sativex se utiliza con nebulizador y se aplica cuatro veces al día debajo de la lengua. Cada pulsación del nebulizador administra una dosis fija de 2,7 miligramos de tetrahidrocannabinol (THC) y 2,5 miligramos de cannabidiol (CBD), los principales cannabinoides exógenos activos.

Para los médicos, conocer la composición del medicamento de antemano es primordial, puesto que no supone lo mismo consumir la planta, que tiene tal variabilidad de proporciones que en muchos casos puede suponer un riesgo para el paciente.

Pocos dudan de que Sativex ha marcado un antes y un después, pero tanto médicos como asociaciones cannábicas reclaman que se siga ensayando con otro porcentaje de dosis más allá del 50% THC / 50% CBD.

Si los cannabinoides son buenos, hay que aprovecharlos. Ésa parece ser la máxima a partir de la cual quieren trabajar muchos médicos e investigadores. ¿Tienen la misma efectividad que un fármaco convencional? Rafael Borrás, vocal del Colegio de Farmacéuticos de Barcelona, es bastante claro al respecto: “Mejoran la sintomatología del paciente, pero no son una cura. Así que hay dos opciones: cerrar los ojos y argumentar que como es una sustancia ilegal no hay nada que hacer, o seguir trabajando para ayudar a algunos enfermos”.

Esta última premisa, y el conocimiento de que cada vez más gente consumía marihuana con fines medicinales, hizo que Borrás y sus colegas farmacéuticos elaborasen el Prospecto del Cannabis, un documento informativo que está en Internet.

Pero dentro del mundo de la medicina hay quien no acaba de creer en las evidencias. “En general, para cualquier tratamiento es mejor emplear sustancias que extractos; cualquier iniciativa tiene que estar dentro de un marco claro; lo que hagamos tiene que aportar algo”, argumenta Ramón Colomer, presidente de la Sociedad Española de Oncología. “No existe información científica suficiente; el uso terapéutico tiene más riesgos e incertidumbres que beneficios y certezas”, añade.

Mientras continúa la polémica, miles de enfermos -algunos médicos hablan de 50.000- siguen consumiéndolo para paliar sus dolores. Fabián Quintela, burgalés de 43 años, lleva cinco en una silla de ruedas, como consecuencia de la esclerosis múltiple que padece. Como a tantos otros, su médico le recetó un tratamiento a base de relajantes musculares. El único objetivo era bajar la intensidad de los dolores, pero lo único que consiguió es dejarle el estómago destrozado y abrirle los esfínteres. “Tenía que controlarme para no hacerme las necesidades encima”, comenta resignado. Un amigo le sugirió que probase con la marihuana. El problema de Fabián no fue tanto decidirse a consumir cannabis, sino cómo conseguirlo. La opción más sencilla fue preguntarle a su sobrino, de 19 años, que alguna vez le había confesado que fumaba porros. Al día siguiente tenía una bolsa llena de hojas verdes encima de su mesa. Poco tiempo después comenzó a plantar distintos tipos de marihuana para ver cuál era la más conveniente. Fabián está orgulloso de su decisión. “Ahora al menos puedo hacer una vida normal”, asegura.

Recurrir al mercado ilegal es la única solución que les queda a muchos enfermos, con los inconvenientes que ello conlleva: precio desmesurado, no saber realmente qué sustancia les están dando… En el caso de la esclerosis múltiple, el cannabis puede mejorar la espasticidad y aliviar el dolor, pero en el mercado ilegal, la sustancia que se encuentra tiene dosis muy bajas de CBD, el principio que actúa sobre la espasticidad muscular.

“Se produce, además, una situación absurda: a los que hay que proteger del acceso a la marihuana, que son los chavales, son los que más fácil lo tienen”, critica Martín Barriuso, presidente de la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC). Barriuso es, además, uno de los responsables de Pannagh (cannabis en sánscrito), una asociación vasca de 230 miembros, de los cuales un 60%, casi todos mayores de 50 años, lo emplea para fines medicinales. En España hay unas tres docenas de asociaciones cannábicas, y una docena de clubes como Pannagh.

Todo enfermo que quiera asociarse debe presentar un certificado médico en el que se demuestre que padece una enfermedad que pueda estar sujeta a un tratamiento con cannabis. Además de una cuota de socio, cada uno paga la marihuana que consume -se cultivan hasta 12 tipos distintos-, siempre a precio de fábrica, es decir, mucho más barato que en el mercado ilegal. Por ejemplo, para un ciclo de quimioterapia normal, Barriuso calcula que son necesarios cinco gramos, lo que supondría unos 22,5 euros al enfermo.

Parece simple, pero no lo es.Los prejuicios siguen tan arraigados que hay quien considera que, tras el tratamiento, los enfermos pueden convertirse en adictos. Tatiana, la médica cubana, se ríe: “No podría ni soportar el olor. En su día lo relacioné con alivio, pero ahora lo asocio a uno de los peores momentos de mi vida”.

El Pais

Científicos británicos ponen en tela de juiciola eficacia del Prozac

Miércoles, febrero 27th, 2008

 

• Un estudio revela que los antidepresivos solo funcionan en los casos más graves

• El informe sugiere que el efecto de estos fármacos es similar al de un placebo

BEGOÑA ARCE

LONDRES

El Prozac y el Seroxat son dos de los fármacos más populares en el mundo, pero su eficacia está ahora en tela de juicio. Un estudio llevado a cabo por la Universidad de Hull (Reino Unido) sugiere que la nueva generación de antidepresivos no benefician a la mayoría de los pacientes que los consumen. Al parecer, este tipo de medicación, que controla los niveles de serotonina en el cerebro, solo ayudaría a quienes sufren los casos de depresión más graves.

Expertos del Reino Unido y Canadá han examinado casi medio centenar de pruebas clínicas, así como algunos datos inéditos que los laboratorios no habían hecho públicos hasta ahora y que finalmente tuvieron que desvelar forzosamente, al ser invocada la legislación británica sobre libertad de información. Ade-

más de los ya mencionados, los investigadores examinaron otros dos fármacos, Effexor y Serzone. Y la conclusión es “que parecen existir pocas razones para recetar antidepresivos excepto a los pacientes con depresiones más graves”, según se-

ñaló el profesor Irving Kirsch, que ha participado en el estudio.

El efecto de la medicación en quienes sufran depresiones más ligeras es prácticamente nulo y similar a la de un placebo. La investigación sugiere que el impacto de estos fármacos podría ser básicamente psico-

lógico, al hacer que se sientan mejor quienes los toma por el simple hecho de creer en ellos.

40 MILLONES DE CONSUMIDORES

Como era de esperar, los laboratorios han desestimado los resultados, aparecidos en la publicación Public Library of Science. Un portavoz de la multinacional farmacéutica GlaxoSmithKline, fabricante del Serotax, adujo que el estudio “solo ha tenido en cuenta un pequeño segmento de todos los datos disponibles”. Eli Lilly, que comercializa el Prozac, medicamento que consumen 40 millones de personas en todo el mundo, añadió que “extensos experimentos científicos y médicos han demostrado la eficacia de los antidepresivos”.

Los intereses económicos en juego son enormes y Tim Kendall, director adjunto de la División de Investigación del Royal College of Psychiatrists, recordó que los laboratorios solo publican trabajos favorables para sus productos.

Numerosos expertos consideran que otro tipo de terapias psicológicas en las que el paciente habla, como la del comportamiento cognoscitivo, serían más productivas para atajar las depresiones. Otros defienden que la nueva generación de antidepresivos acarrean menos efectos secundarios, sin embargo algunos estudios vinculan estos fármacos con un aumento de los suicidios. Por ahora, la recomendación de los médicos es que todo el que este medicándose siga haciéndolo hasta hablar con su especialista.

El Periodico

La industria farmacéutica invierte casi el doble en marketing que en I+D

Viernes, enero 4th, 2008

 

Científicos canadienses cuestionan los datos de la industria farmacéutica y la acusan de gastar mucho más en marketing que en desarrollo de nuevos fármacos

AINHOA IRIBERRI – Madrid – 02/01/2008 20:39

La polémica está en el aire desde hace más de 50 años. En esa fecha el senador demócrata estadounidense Estes Kefauver fue el primero en poner en tela de juicio la actividad de la industria farmacéutica, a la que acusó de establecer márgenes excesivos en la comercialización de sus productos, de aumentar “de forma extravagante” los costes y los precios por los enormes gastos en marketing y, por último, de sacar al mercado productos nuevos “no más eficaces que los ya existentes en el mercado”.

Sin embargo, frente a las acusaciones de lucrarse comerciando con la salud, el argumento de los laboratorios siempre ha sido que, si no fuera por ellos, no saldrían fármacos innovadores y muchos pacientes dejarían de curarse.

Además, las farmacéuticas esgrimían los datos de la consultora IMS Health que afirmaba que, en 2004, los gastos en I+D de la industria del medicamento (20.000 millones de euros)  en EEUU superaban al dinero invertido en promociones (19.000 millones de euros).

Tres razones

Un equipo de investigadores  de las universidades canadienses de Québec y York ha recalculado los gastos de los laboratorios en cada área, cuestionando los de IMS por tres razones: en primer lugar, afirman, están basados en encuestas a las propias farmacéuticas; en segundo, no incluyen las charlas profesionales patrocinadas por ellos como gasto de marketing y, en tercero, no cuentan como gasto promocional el dinero invertido en ensayos clínicos que buscan no nuevos fármacos, sino la mayor prescripción de alguno ya existente.

Para hacer su nuevo cálculo compararon los datos de IMS con los de la compañía de investigación de mercados CAM. Según los investigadores canadienses, estos últimos son más fiables ya que, para obtenerlos, CAM entrevista a los propios médicos y no a los laboratorios. 

La estimación obtenida a partir de la comparación de los dos datos (sumando las variables que incluye CAM y no IMS Health), publicada hoy en PLoS Medicine, la industria farmacéutica gastó en 2004 21.000 millones de euros en I+D frentea 39.000 millones de euros en actividades promocionales, casi el doble.

Los autores concluyen que estos datos confirman “la imagen pública de la industria, gobernada por el marketing” y constituyen un importante argumento para pedir que el trabajo de los laboratorios evolucione hacia más investigación y menos promoción. 
Publico.es

“Inventa” enfermedades la industria farmacéutica

Jueves, noviembre 29th, 2007

 

El lucro, su principal objetivo: Ray Moynihan. Amplían el espectro de dolencias

Medican procesos naturales, acusa editor de revista alemana especializada

Notimex

Bogotá, 12 de noviembre. La industria farmacéutica “inventa” enfermedades a partir de procesos naturales del ser humano para vender sus productos, aseguró el periodista alemán y editor invitado de la revista British Medical Journal, Ray Moynihan.

Señaló a la edición digital del diario colombiano El Tiempo que la industria “transforma” procesos naturales o etapas de la vida normales para ampliar el espectro de las enfermedades y vender sus medicamentos.

Explicó que, “por ejemplo, si se reduce la cifra en que se considera anormal la presión arterial, de un día para otro muchas personas, que un día estaban sanas, amanecen convertidas en hipertensas, por lo que deben tomar medicamentos”.

El experto agregó que también se convierten los síntomas en problema de salud, como ocurre con el colesterol, ya que “nadie se enferma del colesterol, porque es un factor de riesgo, pero lo tratan como si fuera eso, una enfermedad”.

El periodista dijo que las empresas farmacéuticas y grupos de médicos “aumentan síntomas o crean dolencias por negocio”, para cada nuevo mal crean una droga y así terminan medicando procesos normales como el envejecimiento, el embarazo, el parto o la infelicidad.

Dentro de las enfermedades que, según Moynihan, son inventadas se encuentran la calvicie, la timidez, la tristeza, la baja estatura, la pereza, la disfunción eréctil, la disfunción sexual femenina, el aumento de peso, la osteoporosis, la andropausia y la menopausia.

Indicó que “no tiene nada de malo estar cansado de vez en cuando o subir algo de peso, porque eso hace parte de los procesos naturales, es decir, de la vida misma.

“Es un proceso complejo y bien planeado por las corporaciones farmacéuticas con el apoyo de algunos médicos y publicaciones de corte científico, que luego soportan grandes campañas de publicidad. El objetivo es el lucro por medio de la venta de medicamentos”, sostuvo.

Añadió que en esta situación hay responsabilidad de la mayoría de los médicos que “unen síntomas, recogen datos, alimentan estadísticas y producen informes (casi siempre financiados por la industria), que luego se difunden en congresos patrocinados por esas mismas compañías”.

Moynihan recomendó “dejar de confiar en la información patrocinada por empresas farmacéuticas sobre enfermedades que tratan de catalogar la mayor cantidad de personas saludables como enfermas. Para eso se necesitan médicos justos y una comunidad informada”.

http://www.jornada.unam.mx/

Medicamentos genéricos ¿Curan igual?

Lunes, noviembre 26th, 2007

 

¿Son los medicamentos genéricos iguales que los originales? Esta es una pregunta que he escuchado bastantes veces y de cuya respuesta nunca habia estado totalmente seguro. Con el impulso del Gobierno a la utilización de los medicamentos genéricos, normalmente más baratos que las marcas conocidas, ha surgido cierta polémica tanto entre los profesionales (médicos, enfermeras, farmacéuticos, científicos) como en los consumidores. La asociación de empresas farmaceuticas Farmaindustria aprovecho esta polémica para hacer campaña a favor de los medicamentos con marca, como bien contaban en Taller d3 (donde se abrió un pequeño debate sobre este punto). Las farmacéuticas argumentan que no curan igual, pero es como preguntarle a los constructores si bajara el precio de las viviendas.

En primer lugar hay aclarar que un medicamento genérico es “aquel que tiene la misma composición cualitativa y cuantitativa en principio activo y la misma forma farmacéutica que un fármaco de referencia, y cuya bioequivalencia con él ha sido demostrada por estudios de biodisponibilidad” (Ley 29/2006, articulo 8 ). Estos estudios se realizan para comprobar si el medicamento llega en la cantidad necesaria dentro de nuestro cuerpo para producir su efecto y muy importante, son los mismos que deben realizar los propios medicamentos con marca para pasar de un tipo de dosificación o presentación a otro, como por ejemplo de pastillas a jarabe. ¿Pero cuando son equivalentes? Existen parametros farmacológicos que permiten medir su eficacia y cosidera que los considera equivalentes al entrar dentro de ese rango que como he indicado es el mismo que utilizan los medicamentos con marca. Sin embargo, esto no los hace iguales.

Me explico, el principio activo, el medicamento en sí, no es el 100% del producto. Junto a este hay otros compuestos químicos que se encargan de hacerlo disponible para el organismo, de recubrirlo y restos de compuestos utilizados en la fabricación del fármaco. Estos compuestos pueden diferir entre los medicamentos con marca y entre estos y los genéricos por depender en gran medida del proceso utilizado para su síntesis y de los controles efectuados. ¿Hace esto peores a los medicamentos genéricos? No, al menos no de forma sistematica. Para la mayoría de la población no va a ver diferencias pero es posible que existan personas sensibles a alguno de los componentes del fármaco y por tanto disminuya su eficacia o incluso aparezcan efectos secundarios leves en ellos. Claro que esto puede ocurrir tambien al reves, que el medicamento con marca sea el que contenga el componente que disminuya su acción en ese tipo de paciente. Aunque siendo sincero, creo más probable que sea el genérico el que posea el defecto, como dijo un profesor de Bioquímica que tuve “alguien le va a decir a Bayer como se hace una aspirina despues de 100 años”, y es que, ciertamente, es comprensible que las empresas que desarrollaron el producto hayan solucionado mejor los problemas de intolerancia a alguno de sus componentes. Si bién no sería la primera vez que una gran farmaceutica oculta datos perjudiciales para uno de sus productos o amaña los resultados de investigaciones de mil formas diferentes y seguro que todas legales.

Llegados a este punto mi impresión es que, con los controles que hay actualmente en España (por lo que leo nada que ver con lo que podría ocurrir en Argentina) no hay ninguna razón para desconfiar de los genéricos, y que simplemente, en el caso improbable de que aparezca en un paciente efectos secundarios no indicados en el fármaco con marca se cambie la medicación y se reporte para su posterior estudio. Para esto es necesario la complicidad de los médicos, algunos de los cuales opinan que es mejor recetar medicamentos con marca, a veces influenciados por las propias empresas que los distribuyen (no es ningún secreto que muchos medicos son invitados a idilicos seminarios donde enseñan las bondades de estos productos). En definitiva, ¿medicamento genérico? Si, si es más barato que la marca.

Otras fuentes:

http://tallcute.wordpress.com/

Nuevo varapalo para los analgésicos modernos

Viernes, noviembre 23rd, 2007

 

RETIRADA EN REINO UNIDO

Reino Unido y Alemania retiran un COX-2 por riesgo hepático. Otros 5 países lo han hecho

El fármaco no se comercializa en España

Actualizado martes 20/11/2007 18:13 (CET)

MADRID.- Los modernos COX-2 (lanzados a finales de los 90 como una prometedora clase de antiinflamatorios con menos efectos secundarios) siguen dando quebraderos de cabeza a sus fabricantes. Las autoridades británicas y alemanas acaban de retirar del mercado lumiracoxib por sus problemas en el hígado. Mientras tanto, la agencia europea del medicamento evalúa sus riesgos y beneficios.

La retirada del fármaco, comercializado como Prexige, no es más que el último capítulo de las dificultades de este medicamento, lanzado poco después de la caída de uno de los buques insignia de los COX-2: Vioxx.

Vioxx se retiró súbitamente en septiembre de 2004, al relacionarse con infartos y otros problemas cardiovasculares. Su desaparición suscitó dudas sobre toda la familia de los llamados ‘coxib’, así que el fabricante de Prexige (Novartis) decidió aparcar la solicitud de este fármaco en la Unión Europea. No se aprobó hasta el año pasado.

Dudas en otros países

Actualmente, se ha autorizado en 50 países en todo el mundo y se ha comercializado en 30, nueve de ellos europeos. En España no se comercializa.

Aunque parecía tener menos riesgos coronarios que los otros ‘coxib’, sus problemas hepáticos han hecho que se vaya retirando en varios de estos países. En agosto, Australia retiró su autorización por estos riesgos y, poco después, Nueva Zelanda vetaba las dosis más elevadas de lumiracoxib. También Turquía suspendió entonces la licencia, a la espera de nuevos análisis y en octubre fueron Canadá y el caribeño Aruba quienes retiraban la autorización del fármaco. Para más inri, la Agencia Estadounidense del Medicamento (FDA) ha decidido no aprobarlo.

Unos ocho millones y medio de pacientes han consumido Prexige desde su lanzamiento. Hasta octubre de este año, se habían producido en todo el mundo 159 casos de reacciones adversas en el hígado, de las cuales 91 fueron consideradas serias. Entre las reacciones hepáticas graves (20 casos, nueve de ellos con la dosis más baja del fármaco), hubo dos muertes, 14 insuficiencias hepáticas y tres trasplantes de hígado.

Las autoridades británicas ya habían endurecido sus indicaciones sobre el fármaco (se contraindicó en pacientes con problemas hepáticos y se requerían controles sanguíneos periódicos para las personas en tratamiento) el pasado agosto. Pero no ha sido suficiente.

“La Comisión de Medicamentos Humanos [asesor del MHRA, la agencia británica del medicamento] ha recomendado que no podía confiarse en las medidas adoptadas para garantizar la seguridad del paciente. Los pacientes que tomen Prexige [nombre comercial de lumiracoxib] deberían pedir una cita para ver a su médico en la próxima oportunidad”, ha señalado June Raine, director de Vigilancia y Gestión de Riesgos de Medicamentos en el MHRA.

Lo que dice la EMEA y el fabricante

Las autoridades alemanas han hecho lo propio, mientras las austriacas (otro de los países donde se comercializa lumiracoxib) han suspendido su comercialización temporalmente, a la espera de que la EMEA se pronuncie sobre el tema. El comité de asesores de la agencia europea decidió iniciar la semana pasada una revisión de los riesgos y beneficios del fármaco, cuando supo que Reino Unido estaba valorando suspender la comercialización del fármaco.

“Novartis sigue las negociaciones con las autoridades sanitarias y cree que Prexige es una opción terapéutica valiosa para los pacientes con dolor artrósico adecuados”, ha dicho Novartis en un comunicado. Según la compañía, los cambios hepáticos son un conocido efecto secundario de los antiinflamatorios y la dosis más baja de su fármaco no está relacionada con un mayor riesgo hepático en comparación con otros antiinflamatorios.

Sin embargo, la nota de las autoridades británicas indica que la hepatoxicidad del fármaco “parece mayor que para una serie de otros antiinflamatorios no esteroideos autorizados”. Al MHRA le preocupaba especialmente que algunos casos hubiesen aparecido en pacientes que tomaban la dosis más baja y tratados durante poco tiempo (menos de un mes, en algunos casos).

La decisión del comité asesor de la EMEA se conocerá en diciembre.

El Mundo

Nuevas dudas sobre el riesgo de ansiedad y depresión de rimonabant

Viernes, noviembre 16th, 2007

TODAVÍA NO SE VENDE EN ESPAÑA

Un análisis de estudios insta a estar alerta de los efectos psiquiátricos del fármaco

La Agencia Europea del Medicamento y el fabricante dicen que estos datos ya se conocían

ISABEL ESPIÑO

MADRID.- Malas noticias para rimonabant. Un análisis publicado en la revista The Lancet vuelve a poner en duda la seguridad de este fármaco para perder peso: las personas que consumen rimonabant (comercializado como Acomplia) son más propensas a desarrollar ansiedad o depresión.

Los autores recomiendan a los médicos “estar más alerta” sobre las posibles reacciones adversas del fármaco, que podría lanzarse en España antes de final de año. “Si usan rimonabant, médicos y pacientes deberían controlar cuidadosamente la aparición de síntomas depresivos o pensamientos suicidas”, explica a el mundo.es el psiquiatra Phil Mitchell, autor del editorial que acompaña a este trabajo.

Este es el primer tratamiento contra la obesidad que se lanza al mercado desde los 90, el primero de una novedosa familia de fármacos contra la obesidad que actúan sobre el sistema endocanabinoide (implicado en el contol del apetito). Sus efectos psiquiátricos no son algo nuevo. Este mismo verano, la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) revisó la seguridad del fármaco y decidió contraindicarlo en personas que sufriesen depresión mayor o estuvieran tomando antidepresivos. Por su parte, su homólogo estadounidense (FDA) decidió no autorizar Acomplia por las dudas sobre su seguridad. El fabricante, el laboratorio Sanofi-Aventis, desistió de su lanzamiento en EEUU y decidió no recavar los datos que solicitaba el organismo.

“Hasta ahora, ha habido controversia sobre las tasas y gravedad de los efectos adversos psiquiátricos con rimonabant. Este es el primer meta-análisis [un riguroso análisis de ensayos clínicos] que examina las tasas de graves síntomas psiquiátricos con el fármaco. El estudio demuestra una mayor tasa de pacientes que dejaron rimonabant por depresión o ansiedad”, relata Mitchell, que es jefe de la Escuela de Psiquiatría de la Universidad New South Wales (Randwick, Australia).

Según la EMEA, las conclusiones del meta-análisis ‘son muy similares’ a las de su comité de expertos

La cuestión es que, analizados individualmente, los ensayos clínicos realizados con el fármaco (cuatro estudios, en total 4.105 pacientes obesos) no mostraban más que un ligero aumento de los efectos secundarios psiquiátricos. Sin embargo, el meta-análisis apunta que los obesos que toman rimonabant tienen el triple de probabilidades de dejar el tratamiento por ansiedad, en comparación con pacientes que toman un placebo. El riesgo de depresión es 2,5 veces mayor. En los ensayos no se incluyó a personas que ya previamente presentaban síntomas depresivos.

Otra escala utilizada en el meta-análisis para medir estos trastornos detectó más problemas de ansiedad asociados a rimonabant, aunque no depresiones. El trabajo no analizó otros problemas psiquiátricos, “aunque según el análisis de la FDA el tratamiento lleva a más efectos adversos que el placebo”: irritabilidad, insomnio, estrés, nerviosismo, o pesadillas son algunos de los que mencionan los autores, procedentes de la Universidad de Copenhague (Dinamarca). Según la agencia reguladora, el 26% de los usuarios que consumían rimonabant presentaban síntomas psiquiátricos, frente al 14% de los consumidores de un placebo.

Las noticias sobre la eficacia del tratamiento son bastante más positivas. Los pacientes perdieron, como media, 4,7 kilos más que los que tomaban una sustancia inactiva. Asimiso, tenían cinco veces más probabilidades de perder el 10% de su peso corporal. “Estos datos sugieren que rimonabant es similar o ligeramente superior a los fármacos existentes para perder peso”, escriben los investigadores.

‘No es nada nuevo’

Pese a esta ventaja, “los facultativos deberían considerar tratamientos alternativos en personas que están deprimidas [un problema más frecuente en individuos obesos]“, advierte Mitchell. “Como este meta-análisis demuestra un mayor riesgo de depresión severa y suicidio, incluso en aquellos en los que se había descartado depresión previa, las autoridades reguladoras deberían considerar advertencias más fuertes sobre los riesgos de depresión, pensamientos suicidas y ansiedad”, añade.

Sin embargo, la EMEA considera que por ahora no son necesarias medidas adicionales. “Todos los estudios incluidos en este meta-análisis fueron evaluados durante la solicitud de autorización de Acomplia, así que sus conclusiones son muy similares a las que alcanzó el CHMP [Comité de Medicamentos de Uso Humano] en el momento de autorizar el producto [junio de 2006]“, explican a elmundo.es fuentes de la agencia.

“Los efectos secundarios psiquiátricos, en especial la depresión, se identificaron como el principal problema de seguridad en el momento de aprobar el fármaco y han sido controlados continua e intensamente desde entonces”, prosiguen dichas fuentes. “Actualmente, el CHMP considera que la información del producto, incluidas las contraindicaciones introducidas en julio de 2007, incluye suficiente información sobre su seguridad psiquiátrica”. Además de las contraindicaciones, el comité reconocía que el riesgo de depresión aumentaba en todo tipo de individuos obesos, así que incluye otra advertencia: el tratamiento debe frenarse si el paciente desarrolla depresión.

El fabricante coincide en que “no es nada nuevo”, pues ya era público que el producto tenía unos efectos secundarios psiquiátricos. De hecho, la compañía ya “tiene previsto un plan de minimización de riesgos [semejante al que se ha puesto en marcha en otros países] y un seguimiento muy estrecho” para cuando Acomplia comience a venderse en nuestro país, según explica Ignacio Aristegui, Gerente Médico de Acomplia en España. El objetivo será informar a los médicos de esos efectos y de cuál es el “paciente correcto”. Sanofi espera lanzar su producto en España antes de 2008. Actualmente, Acomplia se comercializa en 21 países, donde lo han consumido unos 400.000 pacientes.

El Mundo

Las dietas hipercalóricas podrían descompasar el reloj biológico del organismo e inducir problemas de obesidad

Martes, noviembre 13th, 2007

 

Modificar los ritmos habituales de dormir o comer y, en definitiva, alterar el reloj interno que todos tenemos, podría generar aumento de peso y hasta obesidad, según un estudio de la Northwestern University (Illinois, EE.UU.). La investigación identifica cambios moleculares y de conducta cuando el reloj biológico está alterado. Los investigadores no conocen al detalle cómo el reloj interno controla la acción de comer y el metabolismo, pero los resultados muestran que hechos como ganar peso y las alteraciones metabólicas, incluida la diabetes, aparecen cuando éste no funciona.

Todos contamos con el denominado reloj biológico o circadiano, encargado de regular los fenómenos biológicos del organismo que se suceden en espacios regulares de tiempo. La función más conocida es el control de los ciclos de sueño-vigilia, además de varias funciones metabólicas (hormonas como la testosterona o las enzimas hepáticas). La maquinaria principal del reloj se localiza en una estructura del hipotálamo llamada núcleo supraquiasmático. Se sabe también que los genes que componen sus neuronas siguen un ciclo de 24 horas, aunque todavía no se conoce cómo están organizadas. Cualquier alteración de los ritmos biológicos tiene efectos sobre el organismo (desórdenes psiquiátricos, neurológicos y hasta cardiovasculares, entre otros).

Alteraciones peligrosas

El reloj circadiano también regula los ciclos del apetito. Investigadores de la Northwestern University (Illinois, EE.UU.) han publicado recientemente, en la revista ‘Cell Metabolism’, un estudio sobre la alteración de las rutinas alimentarias y sus consecuencias para la salud. Según la investigación, una dieta con alto contenido en grasa altera el funcionamiento normal del reloj biológico y podría llevar al desarrollo de obesidad y diabetes. De ser así, el estudio confirmaría la interrelación existente entre todos los ritmos que se dan en el organismo y, sobre todo, la correspondencia entre el grado de alteración del reloj con las funciones metabólicas del organismo. Si se altera el reloj, se modifica una función metabólica, y así se rompe la orquesta que mantiene la sinfonía del ritmo global del organismo.

La investigación, dirigida por Joe Bass, endocrinólogo de la Northwestern University, se ha realizado con ratones de laboratorio criados en la oscuridad para que solamente reflejen sus ritmos internos. A dichos animales se les ha alimentado con comida de alto contenido graso, dando como resultado cambios importantes en su dieta y en sus patrones de sueño. Los animales dormían en horarios intempestivos y comían cuando deberían estar descansando.

Los ciclos del reloj y el metabolismo se retroalimentan, creando un círculo vicioso

Por tanto, la alteración que produce en el reloj biológico una ingesta hipercalórica se relaciona con la alteración del sueño, lo que incita a su vez una sobrealimentación mayor aún, creando un círculo vicioso de difícil salida. El estudio sugiere que el ritmo circadiano y el metabolismo están íntimamente relacionados, por lo que perturbar el equilibrio del reloj biológico podría tener un efecto negativo en cadena. «Los ciclos del reloj y el metabolismo se retroalimentan creando un círculo vicioso», asegura Joe Bass.

Relación directa con el metabolismo

En resumen, el mecanismo central del reloj biológico se altera y modifica las señales internas que controlan el apetito. Los ratones acaban por comer más y, por tanto, tienen más probabilidades de sufrir problemas derivados del sobrepeso (obesidad, diabetes o problemas cardiovasculares). Traducido a seres humanos, significa que las personas podrían tener dificultades para dormir o directamente sufrirían insomnio, aumentando las probabilidades de acudir a la nevera y darse un ‘atracón’.

Según Joe Bass, «el tic-tac del reloj se desacelera», con la consecuente alteración el mismo. El científico añade que «el efecto puede ser bastante rápido, en cuestión de días». Afirma, sin embargo, y tras aludir a varios estudios que muestran la mayor complejidad de las reacciones humanas ante cambios en la alimentación, que el «efecto no sería automático en los humanos».

A Joe Bass no le extraña la relación existente entre el ritmo circadiano y el metabolismo, sobre todo porque la expresión de algunos de los genes implicados en el metabolismo lipídico sufren transformaciones en ciclos de aproximadamente 24 horas.

Años de trabajo

Joseph Takahashi, del Instituto Médico Howard Hughes (EE.UU.) y uno de los pioneros en la investigación de los relojes biológicos, descubrió en 1997 el primer gen en ratones relacionado con los ritmos circadianos, el gen ‘clock’. El hallazgo permitió comenzar a estudiar, a partir de estudios con mutaciones de dicho gen, las consecuencias en las alteraciones de los relojes circadianos a través de la alimentación.

Un estudio de 2005 inspiró a todos los que se están llevando a cabo en la actualidad y que intentan relacionar ritmo circadiano, metabolismo y obesidad. Dirigida por Fred Turek y Joseph Takahashi, de la Northwestern University, la investigación confirmaba que la mutación del gen ‘clock’ estimulaba alteraciones en el reloj circadiano de los ratones y, en consecuencia, en su patrón de actividades. Los ratones con mutación, que al final engordaron considerablemente, dejaban de tener vida nocturna (los ratones comen habitualmente por la noche) y mostraban una intensa actividad durante el día, que se traducía en comer muchos más alimentos. Cambiaba no sólo su patrón de alimentación, sino la capacidad del organismo para controlar el metabolismo.

http://www.consumer.es/

Randi, su millón de dólares y la homeopatía

Sábado, noviembre 10th, 2007

Cuando tengo el placer (es un decir) de encontrarme con alguien que dice que cura con el agua (aunque ellos prefieren llamarse homeópatas) y empieza a sostener que su pseudomedicina está demostrada y hay estudios que lo avalan, casi siempre la discusión termina en el mismo punto. Yo intento explicar por qué esto no es así y tratar un poco más de cerca el sin sentido de las teorías que “sostienen” la homeopatía. Pero esto es como hablar a un sordo, dirá que hay estudios que demuestran su efectividad pero que no llegan a ser publicados por culpa de las farmacéuticas y que la ciencia no está lo suficientemente crecidita para demostrar su funcionamiento. A lo cual llegamos a un lógico, ¿pero lo mínimo será demostrar qué cura, no? A los que ellos responden que sí, como un acto de fe. Igual que si preguntara a un creyente si existe Dios.

Pero después, dogmas de fe aparte, encontramos personas que tratan de poner un poco de sentido común en esta locura de las medicinas alternativas proponiendo retos a éstas mismas: Randi.

Randi sigue a rajatabla aquello de “a afirmaciones extraordinarias, pruebas extraordinarias” y, por supuesto, es escéptico y persigue a todo aquello con tintes paranormales. Así que en 1996 construyó la Fundación Educativa James Randi donde se intenta acercar la ciencia a lo sobrenatural. Su intención no era sólo explicar razonadamente por qué todo esto no existe, sino darle una oportunidad a sus defensores para que estuvieran en igualdad de condiciones y demostraran aquello en lo que creen. ¿Cómo? Se preguntaran ustedes. Otorgando un premio a cualquiera que demostrase poderes paranormales en condiciones controladas. El premio sigue estando ahí y aún nadie ha sido capaz de conseguirlo.

En el 2002 fue más allá y propuso un reto directo a la homeopatía. El reto consistía en ver si eran capaces de demostrar, de forma controlada y a doble o triple ciego que la homeopatía funcionaba y el premio sería un millón de dólares. Cualquier homeópata del mundo que quisiera demostrar el funcionamiento de la homeopatía no sólo tenía la posibilidad de acallar a voces críticas como la mía, sino que adquiriría un millón de dólares y fama mundial.

A día de hoy, nadie ha podido demostrar que la homeopatía funciona. El millón de dólares sigue libre y a la espera de un dueño.

Así que, cuando veo que la conversación con el homeópata de turno ya no da más de sí, suelto un rotundo: Randi aún espera con su millón de dólares a que se demuestre que la homeopatía funciona. ¿Por qué no lo intentas? Si tan convencido estás, tienes la oportunidad de demostrarlo ante el mundo entero. Y como tú, miles de personas más que creen en esto. Digo yo que si funcionara no os costaría mucho hacer un experimento para dejarlo claro.

Aquí pueden ver unos vídeos donde se explica un elaborado experimento que hicieron para comprobar si realmente funcionaba, a través de la memoria del agua. Comienza a partir de la segunda mitad del primer vídeo. En la primera parte se explica algunos de los pequeños experimentos donde se veía que podía funcionar. Sin embargo, cuando comienzas a ver más estudios sobre la homeopatía y de mayor tamaño, los resultados son prácticamente idénticos al placebo. El “funcionamiento” de la homeopatía no está en ella misma, sino en la sugestión de aquellos que lo toman. Un simple placebo, demasiado caro.

http://medtempus.com/

El Gobierno holandés propone registrar el cannabis como medicina

Jueves, noviembre 8th, 2007

 

AMSTERDAM (Reuters) – El Gobierno holandés dijo el miércoles que quiere promover el desarrollo de medicinas basadas en el cannabis y ampliará la disponibilidad de la droga en las farmacias cinco años para permitir más investigación científica.

En 2003, Holanda se convirtió en el primer país del mundo que permitió que el cannabis fuera prescrito como droga en las farmacias para tratar el dolor crónico, las náuseas y la pérdida de apetito en pacientes con cáncer, sida o esclerosis múltiple.

“El cannabis medicinal debe convertirse en una medicina registrada como normal”, dijo el ministro de Sanidad, Ab Klink, en un comunicado, añadiendo que quería dar una posibilidad para que una compañía holandesa desarrolle una medicina basada en el cannabis.

Holanda, donde están reguladas la prostitución y la venta de cannabis para uso recreativo, ha sido históricamente una pionera de las reformas sociales. También fue el primer país que legalizó la eutanasia.

El Gobierno holandés regula el cultivo de variedades especiales de cannabis en condiciones similares a las de laboratorio para suministrarlo en farmacias, pero también espera que se progrese en una medicina basada en esta droga que desarrolle la firma Echo Pharmaceuticals, dijo el ministerio.

“El cauce para el desarrollo, que puede llevar varios años, puede proporcionar detalles científicos y comprensión sobre el equilibrio entre la eficacia y la seguridad del cannabis medicinal”, añadió.

Un portavoz ministerial indicó que varios miles de pacientes fueron prescritos con marihuana en Holanda y que hasta 15.000 personas usaron la droga para fines medicinales, aunque muchos la compraron en ‘coffee shops’ en lugar de en farmacias.

Echo Pharmaceuticals anunció en septiembre el lanzamiento de una píldora que contenía el principio activo del cannabis que los médicos podían recetar.

En 2005, Canadá se convirtió en el primer país del mundo que aprobó una medicina basada en el cannabis producida por la británica GW Pharmaceuticals para el tratamiento de la esclerosis múltiple.

El cannabis tiene un largo historial en uso medicinal. Fue usado como remedio herbal chino hace 5.000 años, mientras que se dice que la reina Victoria de Inglaterra tomaba tintura de cannabis para aliviar el dolor menstrual.

Sin embargo, quedó apartado por la falta de preparaciones estandarizadas y por el desarrollo de drogas sintéticas más potentes.

Los críticos dicen que no se ha hecho suficiente escrutinio entre científicos y que algunos doctores afirman que incrementa el riesgo de depresión y esquizofrenia.

Reuters

Las enfermedades ‘inventadas’

Domingo, noviembre 4th, 2007

Miguel Jara, impartiendo una conferencia. 

El periodista Miguel Jara denuncia que la industria farmacéutica está intentando abrir nuevos mercados y ganar más dinero convirtiéndonos a todos en pacientes

Lucía Villanueva Madrid

La Fundación Internacional de la Osteoporosis (IOF), aprovechando que mañana se celebra el día mundial de esta enfermedad, ha dado a conocer una encuesta en la que destaca que el número de casos nuevos que se detectan al año es un 17% mayor en España que en otros países como Francia, Alemania o Canadá.

Según esta encuesta, hay 2,5 millones de españolas que padecen osteoporosis, una disminución de la masa ósea que pone a los huesos en peligro de fractura. Sin embargo, hay quien duda que pueda ser calificada como enfermedad.

Miguel Jara, periodista y escritor del libro Traficantes de Salud: Cómo nos venden medicamentos peligrosos y juegan con la enfermedad, considera que entra dentro de las llamadas “enfermedades inventadas”, un término que “utilizan otros investigadores, farmacólogos y periodistas desde hace unos años”.

Todos somos pacientes

El periodista pone en entredicho la praxis de la industria farmacéutica. “Intenta abrir nuevos mercados” y una de las estrategias que utiliza es “reinventar el concepto de enfermedad para convertirnos a todos en pacientes”, explicó Jara.

Así, los laboratorios han conseguido hacer extensible el concepto de enfermedad a factores de riesgo, como el colesterol alto o la hipertensión, y a dolencias leves o propias de la naturaleza humana como la menopausia o incluso la tristeza que, dice Jara, “se trata sistemáticamente como depresión”.

Y puntualiza: “No es que no existan personas enfermas, porque, obviamente, sí las hay y necesitan tratamiento, pero la industria tiende a exagerar para que vayamos a una consulta a preguntar si estamos enfermos”. Después, añade, “siempre habrá un fármaco adecuado para tratarnos”.

Pero Jara denuncia que existe “un fraude científico radical”, ya que los laboratorios gastan más en promoción que en investigación propiamente dicha. “Les interesa buscar fármacos para las clases medias emergentes que los pueden pagar”, por lo que la ciencia se pone al servicio de las ventas y no de las personas.

Corrupción farmacéutica

El periodista ha dedicado más de cinco años a la investigación de la situación de la industria farmacéutica, en los que asegura haberse topado con una “corrupción enorme”. Otra de las estrategias que emplean los laboratorios para ingresar más, asegura Jara, es pagar a los médicos para que receten sus fármacos.

Pagaban a los médicos “60 euros por cada diez recetas” extendidas. Ya no son sólo regalos y viajes, sino “sobres de dinero”. Según cuenta, un ex visitador médico de una multinacional con sede en España le pasó unos documentos internos que demostraban que pagaban a los médicos “60 euros por cada diez recetas” extendidas.

Además, en estos documentos, explica el periodista, se establecía que cada uno de los 70 comerciales de la compañía tenía unos “14.000 euros al trimestre para conseguir que los médicos recetasen fármacos nuevos, más difíciles de recetar, y otros 6.000 para los que tienen ya un hueco en el mercado”.

‘Pequeña crisis’ de la industria

El medicamento se ha convertido en “una mercancía, en un objeto de consumo”Para Jara, el medicamento se ha convertido en “una mercancía, en un objeto de consumo”, que hace que la industria que los desarrolla sea “la tercera más rentable del mundo, por detrás del tráfico de drogas y de armas.”

Hasta hace unos años, cuenta el periodista, el beneficio neto que obtenía la industria farmacéutica era del 25%. Ahora, inmersa en una “pequeña crisis”, sólo ingresa un 16-17% de beneficio neto, “una cifra que multiplica por cuatro la cifra de negocio de grandes multinacionales como Coca-Cola”, que tiene un 3-4% de beneficio.

En un encuentro en el centro Medialab-Prado de Madrid, Miguel Jara ha reconocido que con estos datos no pretende “asustar a la gente, sino sacar a la luz una realidad muy oscura”. Porque “la salud”, recuerda, “es lo más importante”.

Diario ADN

Médicos de EEUU usaron a los negros como cobayas hasta los años 70

Jueves, octubre 25th, 2007

 

ESCANDALO / Un libro denuncia que los utilizaron en experimentos sobre la sífilis y la malaria / También les inyectaron un producto letal para estudiar si eran más violentos

WASHINGTON.- «Estimado señor: Hace cierto tiempo, usted recibió una cuidadosa exploración médica que esperamos que le haya servido para obtener un buen tratamiento para la sangre mala. Ahora, usted va a recibir una última oportunidad para recibir una nueva revisión. Esta revisión va a ser muy importante y, tras ella, usted recibirá un tratamiento especial si se considera que está en condiciones de resistirlo».

Hace tres décadas, los habitantes de Tuskegee, en Alabama, recibían periódicamente cartas como esta, con el sello del Servicio Público de Salud del Gobierno federal, el equivalente de la Administración central en Estados Unidos. Y ése era un ofrecimiento que nadie en su sano juicio podía rechazar. En Tuskegee -un pueblo formado casi exclusivamente por negros- no había apenas asistencia médica. El analfabetismo estaba generalizado. La única actividad económica era el trabajo en la agricultura en calidad de jornaleros. Las enfermedades asolaban la región. En especial, la sangre mala, el nombre local de la sífilis. ¿Quién podía negarse a un tratamiento gratis?

Nadie. Claro que aquellas cartas no ofrecían un tratamiento gratis. En realidad, formaban parte de un plan para convertir a los voluntarios en animales de laboratorio. Entre 1932 y 1972, un total de 399 afroamericanos con sífilis de Tuskegee se apuntaron para esos tratamientos. Pero nunca recibieron terapia alguna, porque el objetivo del cruel experimento era estudiar el desarrollo de la enfermedad en su organismo.

Dinero por salud

A veces, los médicos y enfermeras -varios de ellos también negros- sólo les dieron aspirinas. Y también una comida al día, transporte hasta la clínica y 1.000 dólares de la época (entre 4.500 y 10.000 euros) para el funeral. Una cifra exorbitante, que permitía suntuosos sepelios. Muchos los necesitaron.

De las 399 cobayas humanas, 128 murieron directamente de sífilis o de enfermedades asociadas a ella. Además, 40 mujeres fueron infectadas, y 19 niños nacieron con sífilis. El experimento sólo terminó cuando en 1972 el diario The Washington Star destapó el escándalo. Aunque el Servicio de Salud Pública llegó a decir que los sujetos de los experimentos «parecían contentos de ver a sus doctores».

El experimento de Tuskegee ocupa un lugar destacado en la cultura de EEUU. El músico Frank Zappa se basó en él para su musical Thing-Fish. El éxito teatral Miss Ever’s Boys, luego llevado a la televisión, dramatiza esos acontecimientos. Y en 1997 Bill Clinton invitó a la Casa Blanca a varios de los supervivientes y se disculpó públicamente ante ellos en nombre del Gobierno.

Pero no fue un caso aislado. La periodista Harriet A. Washington acaba de sistematizar esas violaciones de la ética médica y los derechos humanos en un monumental libro, titulado Medical Apartheid, en el que explora las relaciones entre los médicos blancos y sus pacientes -transformadas en cobayas- de color. Un problema que no ha desaparecido porque, como sostiene la autora, ahora esos experimentos también se llevan a cabo en países del Tercer Mundo.

En su análisis de la crueldad disfrazada de ciencia con los afroamericanos, Washington no deja títere con cabeza. Se atreve a atacar a uno de los padres fundadores de la democracia estadounidense, Thomas Jefferson, que goza de un estatus de mito nacional, que, como parte de su espíritu ilustrado, ensayó vacunas contra la viruela en cientos de sus esclavos.

Eso pasó en el siglo XVIII. Pero Washington desentierra casos mucho más recientes. Como el de los jóvenes de Nueva York a los que, hace una década, la prestigiosa Universidad de Columbia les dio Fenfluramina -un producto que puede ser mortal- en un experimento para detectar si los negros tienen una propensión genética a la violencia. O el de los trabajadores agrícolas de Florida, que en los años 60 fueron regados con enjambres de mosquitos portadores del parásito de la malaria. O el de los niños a quienes un médico de Mississippi dejó paralíticos en los años 70 después de operar su cerebro para que dejaran de ser hiperactivos. O el de los presos de la cárcel de Holmesburg, en quienes un dermatólogo de la Universidad de Pensilvania probó medicamentos que dañaron de forma irreversible su piel. Todos eran negros. Todos ellos, al igual que los habitantes de Tuskegee, forman parte de la historia secreta de los negros como cobayas humanas.
El problema de salud del afroamericano

Probablemente ningún país haya ido tan lejos como EEUU en su autoexamen -casi, obsesión nacional- de las relaciones raciales. Porque ningún país tiene un credo nacional en el que se basa su propia existencia fundamentado casi en exclusiva en la igualdad de todas las personas con independencia de su origen, algo que no casa con las tensiones raciales que siguen plagando la sociedad estadounidense. Y ése es el análisis de Washington, para quien la ciencia corre el peligro de convertirse en ocasiones en una excelente coartada intelectual con la que ocultar comportamientos racistas o xenófobos.

Otros van más lejos. El controvertido economista de la Universidad de Nueva York William Easterly sostiene que incluso gran parte de la ayuda al desarrollo de Occidente refleja este punto de vista racista basado en que, en el fondo, los pobres no pueden ayudarse a sí mismos.

Tal vez el mejor ejemplo sea la famosa ponencia ‘El problema sanitario del negro en las ciudades del sur’, presentada por el médico William F. Brunner en la asamblea de la Asociación Nacional de Salud Americana en 1912. En ella, Brunner partía del hecho de que la tasa de mortalidad de los negros era más del doble que la de los blancos, y que las condiciones de vida en las áreas pobladas mayoritariamente por esta raza eran muy inferiores a las de población mixta. Por tanto, y dado que «el negro depende del blanco en todo lo relativo a la civilización», Brunner defendía un masivo programa de ayudas sociales para que los afroamericanos mejoraran sus condiciones de vida. Una tesis que incluía un notable paternalismo racista, y que fue utilizada por otros para prácticas como la llamada ‘operación de apendicitis’ de Misisipí, que consistió en ligar las trompas de Falopio de las negras cuando daban a luz para evitar «su multiplicación excesiva».

El Mundo   PABLO PARDO.