Tratamientos sin aprobación de autoridades sanitarias. Estafas a pacientes
Jueves, mayo 1st, 2008
Polémico. El doctor Sergio Goldberg trabaja en el Hospital Güemes y sus tratamientos son cuestionados por la Justicia.
Procedimientos médicos cuestionados. Tratamientos sin aprobación de autoridades sanitarias. Estafas a pacientes. Hechos que “ponen en peligro la vida de personas” son las acusaciones que contienen varias causas judiciales que investigan el desempeño de profesionales del servicio de Neurocirugía del Hospital Güemes, de Haedo.
Las denuncias apuntan a Sergio Goldberg, un neurocirujano que realiza tratamientos que consisten en inyecciones de células extraídas de cordón umbilical, más conocidas como células madre. La práctica está expresamente prohibida por la autoridad de control –Incucai– y sus directivos desconocían las actividades de Goldberg.
Osvaldo Tocchini, el director del Hospital, niega que las aplicaciones se realicen en el Güemes. Sin embargo, ya inició sumarios administrativos a los profesionales involucrados, quienes continúan ocupando sus cargos. “No puedo hacer nada hasta que la Justicia se expida”, aseguró Tocchini.
MAXIMILIANO. A los 16 años, Maximiliano Nuridín sufrió un accidente de tránsito que lo dejó cuadripléjico. Goldberg le realizó aplicaciones de células madre en 1993 con la promesa de una recuperación. Nancy Coronelli de Steimberg, la mamá de Maximiliano, contó a este diario: “estábamos desesperados, por eso aceptamos este tratamiento, pero ese hijo de puta lo dejó postrado para siempre”. La mujer confirmó que el neurocirujano no trabajaba solo. “Los tratamientos –por los que llegamos a pagar 1.000 dólares por cada implante– los realizaba junto con otro médico del servicio, el doctor Arnaldo Rapp. En el Hospital ambos se hacían llamar ‘Dios’, porque decían que cabeza que ellos tocaban, se salvaba”, recordó. Hoy Maximiliano está en estado de coma vegetativo persistente.
MARTÍN. Otro ejemplo que ilustra el modus operandi del grupo de médicos investigado por la Justicia es el de Martín Milla. El joven de 24 años se encuentra, desde el 2005, en una silla de ruedas por una paraplejia. Está inmóvil desde el cuello hasta los pies. Martín recibió a este diario en su vivienda del barrio Pelufo, partido de La Matanza y contó su historia.
“El 4 de mayo de 2005 me quisieron robar la bicicleta y me pegaron un tiro por la espalda”, contó. Herido de bala, fue trasladado al Policlínico de San Justo donde, por falta de medios quirúrgicos, no pudieron operarlo y lo derivaron al Hospital Güemes, de Haedo.
Con pronóstico de riesgo de vida, fue operado el 5 de mayo de 2005 por el neurocirujano Fernando Merino y quedó internado 45 días. Los médicos le explicaron que “la bala se había incrustado en la columna, que había cortado su médula”. Le dijeron que, por esa razón, quedaría “postrado de por vida”. Una vez que fue dado de alta, Merino le ordenó a Milla realizarse una resonancia. Con el estudio en la mano, el médico le habló de un tratamiento con “células madre de cordón umbilical” que le permitiría volver a caminar y le presentó a Sergio Goldberg. “Lo único que me alentaba a seguir viviendo era caminar y Goldberg me dijo: ‘no te prometo que vas a correr y a jugar a la pelota, pero en seis meses vas a estar caminando’”, recordó Martín. Le explicó que tenía un “banco privado de células madre”, por lo que no iba a tener “problemas para conseguirlas”.
Según Martín –cuyo relato consta en la causa– Goldberg le informó que no podía cobrarle menos de $10.000, y que hacía una excepción por su humilde condición y porque se había “encariñado” con él. “Somos gente pobre. No teníamos esa plata y nos endeudamos. Mi papá vendió el auto. Hicimos rifas entre los amigos, la familia y la gente del barrio. Así juntamos 5.000 pesos, que era el monto que me pedía para empezar el tratamiento”.
El 26 de septiembre de 2005, el médico le aplicó a Martín en su casa las dos primeras inyecciones del supuesto tratamiento con células madre de cordón umbilical. “Vino con un maletín, sacó dos ampollas –una con un líquido y otra con un polvo- las abrió, las mezcló y me las inyectó”, dijo Martín. “Todas las demás aplicaciones me las hizo en los consultorios del Güemes”, afirmó en contradicción con lo que sostienen las autoridades del Hospital. A raíz de este caso, se iniciaron dos causas judiciales que involucran a Goldberg y al servicio de Neurocirugía.
Fernando Lirman, abogado de Martín, explicó a este diario que “le aplicaron un tratamiento falso, con resultados adversos a su salud, siendo lisa y llanamente estafado, tal cual se lo imputa en la causa penal que se le iniciara y actualmente tramita ante la UFI N° 8, de Morón”. El otro proceso es civil, está caratulado como “Milla Martín c/Goldberg Daniel Hugo sobre daños y perjuicios” y fue iniciado en febrero de este año en el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil número 24.
El doctor Adalberto Davico trabajó en el servicio de Neurocirugía del Güemes por más de 20 años. Conoce bien el funcionamiento del área y a sus integrantes. “Desde mediados de los 80, Goldberg ofrece tratamientos de celuloterapia dentro del Hospital, con el consentimiento de varios colegas del servicio y del propio director”, afirmó Davico en diálogo con Crítica de la Argentina. “Y cobra suculentas sumas de dinero por suminisitrarlos”, agregó.
Cabe destacar que hoy los tratamientos con células madre se encuentran en fase de investigación y su aplicación en humanos sólo está habilitada para casos especiales y con protocolos de seguimiento muy estrictos. La denuncia pública de esas irregularidades y el hecho de atestiguar contra sus colegas en las causas judiciales iniciadas por demandas de los afectados, le provocó problemas a Davico.
“Fui discriminado y perseguido dentro del hospital. Tuve que responder ante falsas acusaciones, atentaron contra mi auto y hasta trataron de agredirme”, denunció. Cuando el tema llegó a la Justicia, la dirección del hospital se vio obligada iniciar sumarios administrativos para que el Ministerio de Salud se hiciera cargo de investigar las denuncias. El director del nosocomio, Osvaldo Tocchini, sólo se limitó a declarar a este diario que “a Davico tuvimos que trasladarlo a otro establecimiento porque manifestó problemas con su entorno laboral, por lo que hoy desempeña funciones en el hospital Paroissien de La Matanza”, desde noviembre de 2006. Al ser consultado sobre las presuntas actividades irregulares que realizaría el doctor Goldberg con la venta de células madre, Tocchini sostuvo que “mientras no lo haga adentro de este hospital, a mí no me compete en absoluto porque forma parte de su actividad privada”.
“Los procedimientos tienen el aval de especialistas internacionales”
Sergio Goldberg logró difusión masiva gracias a la revista Viva del 5 de julio de 1998. En su portada fue presentado como un médico ejemplar por haberle “salvado la vida” a Rodrigo, un pibe de Castelar víctima de un balazo en la cabeza durante un asalto ocurrido en un local de McDonalds. Crítica de la Argentina pudo entrevistarlo:
- ¿Cómo describiría los tratamientos?
- Son tratamientos neurobiológicos que consisten en implantar al paciente células de cordón umbilical y tejidos hidrolizados con vitaminas, minerales, aminoácidos y otros oligoelementos, por vía endovenosa, intramuscular o quirúrgica. Todo esto se complementa con técnicas de rehabilitación fisiátrica.
- ¿De dónde obtiene las células de cordón umbilical?
-Compro en bancos privados de células.
- ¿Qué tipo de pacientes atiende?
- Se trata de personas que han tenido daños neurológicos como traumas severo de cráneo, hemiplejias, lesiones medulares, ACV, entre otras afecciones.
- ¿Dónde realiza esos tratamientos?
- En consultorios particulares o en el domicilio de los pacientes, porque se trata de una actividad privada.
- ¿Niega haberle cobrado a pacientes que atendió en el hospital Guemes por estas prácticas?
- Rotundamente, jamás le cobré a un paciente que atendí dentro del hospital.
- Sin embargo, varios testigos afirman que lo iban a ver a usted a los consultorios externos del hospital para que le efectuara las aplicaciones.
- Nunca realicé aplicaciones en el hospital.
- ¿Cobra por estos servicios?
- Por supuesto, se trata de un tratamiento que tiene un costo. Depende del paciente, de la gravedad del caso, pero aproximadamente son 10.000 pesos por el tratamiento completo.
- Pacientes y colegas lo acusan de realizar prácticas prohibidas.
- No es así, forma parte de una campaña motorizada por gente que me tiene una profunda envidia. Los procedimientos tienen aval científico de los mejores especialistas internacionales y que los pacientes realmente experimentan mejorías increíbles, por lo que están agradecidos conmigo.
La Tercera

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